Al Real Oviedo le sobra el dinero

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La mesa, votando contra la ampliación de tres millones

Poco público asistió a la Junta de la tarde de ayer, quizá ya cansado de tanto manejo extraño y de situaciones difíciles de explicar. Aprovecharon para presentarse en público los componentes de la Asociación Espíritu 2003, que hicieron un largo canto de sus virtudes.

 

Tras ratificar como miembro de pleno derecho del Consejo de Administración a Ataúlfo Valdés se procedió a pasar al meollo de la cuestión en un "debate" que hizo a todos los presentes añorar al ex presidente Mesa, una persona que sabía lidiar con mano de oro situaciones complicadas. Sin embargo, ayer asistimos al "ordeno y mando" y no se dio opción de explicar nada, salvo el voto en contra de la ampliación propuesta por Control Sport, a sabiendas de que la propuesta iba a ser aprobada. De hecho, después de escuchar las opiniones contrarias a dicha opción, ninguno de los miembros de la mesa se dignó a rebatir nada. Sólo faltó expresar lo que se pensaba, que digan lo que digan, esto va adelante.

Los representantes de Paco Gómez ("el divino", como le calificó Miguel Cano) se abstuvieron respecto a la ampliación propuesta por Control, ya que consideraban necesaria la ampliación, aunque corta, y no creían oportuno oponerse. Los motivos de Control para aprobar esa ampliación figuraban en la documentación que, como Cano recalcó en varias ocasiones, pocos accionistas acudieron a retirar al Tartiere. Tampoco debían tener muy claro que la gente acudiese a la reunión, ya que se agotaron los documentos a disposición de los accionistas con sólo 56 asistentes.

Por supuesto, la ampliación recibió un apoyo abrumador, con el 86,34% del capital presente a favor. No ocurría lo mismo con los asistentes, que preguntaban, sin encontrar respuesta, por qué no se aprobaba una ampliación de tres millones en lugar de una de dos: "¿por qué dos y no tres?", preguntaba repetidamente Antonio Arias, un joven oviedista que no entendía el afán en recortar ingresos. Desde luego, no obtuvo respuesta inmediata, aplazada por Cano hasta el final.

 

El apartado de ruegos y preguntas fue, como siempre, el más interesante. Un Cano "arrepentido" por abandonar el Real Oviedo hace seis años, como él mismo reconoció, hacía frente con cierta soberbia a las preguntas, reclamaciones y reproches de los asistentes, que no entendían su frontal oposición a recortar los ingresos de la entidad. Su relato de las razones, dimes y diretes que le llevaron a la presidencia despertó pocas adhesiones, por lo que acudió al típico discurso de desmarque de González, Celso en este caso: "en el Real Oviedo ya no hay fantasmas, ya no hay Celsos ni hay historias". Pues vale.

 

Mucho menos claro se mostró para decir quién está detrás de todo esto, aquel famoso grupo de empresarios que se iban a presentar "la semana que viene". Miguel Cano comunicó con cierto secretismo que detrás de todo hay un despacho de abogados que lleva los asuntos legales del club y que no es Legalia, aunque no citó el nombre. Y en el apartado económico, hay una asesoría que trabaja gratis por las tardes. Tampoco descubrió el nombre, secreto por decreto. La larga cambiada no pasó desapercibida, principalmente por lo burda que resultó, pero el cansancio de la afición es evidente y, como dice un refrán inglés, puedes llevar el caballo al río, pero no le puedes obligar a que beba.

 

El gran logro de los último días del presidente, la resolución favorable del caso Adrián (aunque nadie ha visto un céntimo), fue de casualidad. Si no, es inexplicable que el propio presidente no conociese las raíces del problema, según él comenzado hace dos años. Ante tal desvarío, llegaron las dudas al auditorio de la futura resolución del caso Jairo, un fleco de gestiones anteriores de la misma cantidad que el de Adrián. Demos por hecho que el Real Oviedo no verá los 300.000 euros negociados… ni al jugador.

 

Empresas, Ayuntamiento, Principado… fueron los siguientes objetivos de un Cano que reclama sentirse abandonado por todos. Nadie le da un duro. ¿Por qué será? ¿Tendrá algo que ver lo que dice públicamente en el auditorio, acusando a entidades bancarias de no hacerle caso? ¿O será la poca fiabilidad que en estos momentos ofrece el Oviedo y, lo que es peor, sus representantes? Porque a nadie le dan dinero en un banco si no hay algo detrás. Y mucho menos si el representante máximo proclama en público que "con nuestra situación, la ampliación hasta sobra", aunque a renglón seguido reconozca que cuando el Principado pague los atrasos, "las pérdidas serán insignificantes". Vamos, que hay pérdidas. Y eso que anotó más tarde que "el dinero va íntegro a la caja". ¿O sería la Caja?

 

La relación con la afición no saldrá fortalecida de la Junta de ayer. Culpables de no acudir a ampliaciones anteriores, el presidente también les conminó a acudir a ésta para que el accionista mayoritario no llegase a poner el porcentaje que le corresponde. Pidiendo a unos y a otros, se olvidó de anunciar lo que él pondrá, aunque parecía dispuesto a todo, incluso a reiniciar en persona la Reconquista, si alguien "de fuera" venía al Tartiere a poner dinero. Dinero que, por cierto, podría acabar en la cuenta bancaria de Legalia, que reclama, según datos proporcionados por Ángel Martín (representante de Alberto González, que poco habló y nada para explicar los intereses y opiniones de su representado) 570.000 euros por asesoramiento legal desde 2003 hasta diciembre de 2006. Parece que los fantasmas que Cano eliminó al principio de la noticia vuelven a tomar cuerpo. Aunque Ángel Martín fue rotundo al decir que este Consejo no reconoce esa deuda.

 

Y como colofón, el reconocimiento de que si el domingo se pierde en Irún, el Consejo no descarta hablar de compra de una plaza. No sabemos si en Segunda B o Segunda o Primera. O en División de Honor de Balonmano. Pero se empieza a hablar de eso. Que siempre es mejor que hablar de herencias.