“Estoy muy contento con todo lo que he hecho”

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Javi Amieva

Amieva ha querido salir del Real Oviedo como un señor y no dice una palabra más alta que otra. No carga contra nadie y sólo se muestra agradecido a todos, incluso a quienes le echaron de modo improcedente aunque ahora quieran ocultar sus vergüenzas con disculpas de patio de colegio. Sus silencios indican mucho más que sus palabras y su expresión, su mirada al hablar de ciertos temas, aclara más que cuanto pueda decir.

La reestructuración de la que habló Prado, portavoz del Consejo, contrasta con el incumplimiento de órdenes que ahora insinúa Alberto González, máximo accionista. Del despido improcedente, al procedente. Aunque pagaron religiosamente (esperemos) la indemnización acordada. Lo más curioso es que se echa a uno y se mete a no se sabe cuántos. La mayoría, familiares o amigos de alguien. Y en este proceso de hacer camas, algún experto puede estar trabajando ya en la siguiente.

 

– Muchos años en el Oviedo.

– Pues sí, doce años, tenía 22 recién cumplidos y ahora tengo 35, ocho de empleado y cuatro de entrenador de categorías inferiores.

 

Amieva, ayer, al pie del edificio del Centro Asturiano, su nueva casa

Amieva, ayer, al pie del edificio del Centro Asturiano, su nueva casa

– Hubo tiempo para todo en esos años, ¿cuáles fueron los mejores y peores momentos?

 – Pasé de todo, pasamos buenos momentos, no tan buenos momentos y muy malos momentos a partir del descenso del equipo. Hubo de todo y no me arrepiento de nada, siempre con la conciencia tranquila y la cabeza alta de que todo lo hice por el bien del club y si en algún momento cometí algún error pido perdón por ello, pero fue quizá por ignorancia. Por lo demás, contentísimo de haber estado allí doce años.

 

– En el 2003, con la debacle de la sociedad, se aguantó como se pudo con el Requexón cuando nadie daba un duro por él.

– El problema fue que teníamos una buena estructura de cantera, con jugadores muy importantes y a raíz del descenso se fue desmembrando. Los padres de los jugadores no creían en lo que había allí y ante el temor de que sus hijos no pudieron jugar, muchos decidieron marchar. Lo que hubo que hacer fue intentar convencer a los padres que estaban dudosos, que se comprometieran con la entidad, que creyeran en lo que estábamos haciendo y gracias a ellos pudimos mantener unos primeros equipos y al año siguiente recuperar el resto de equipos menos el Oviedo B.

 

– Tu papel ahí fue decisivo junto con Quico y Santi Arias, Tomás, Monchu, Luis Sánchez… mucha gente que ahora ya no está en el Oviedo… como tú.

– Es una pena, porque son personas muy válidas en cualquier faceta del Requexón y no está ya ninguna de ellas. Nunca debían haber abandonado el Oviedo por su oviedismo y por su capacidad de trabajo.

 

– Además de salvar el Requexón, casi consigues en aquella situación clasificar el equipo juvenil de División de Honor, que entrenabas, para la Copa del Rey. Casi nada.

– Eso fue una de las cosas más bonitas que pasó aquel año. Aquellos chavales tenían una ilusión tremenda por entrenar y por jugar. Nos sacrificamos mucho, eran jugadores que no cobraban, nos teníamos que pagar muchas veces la manutención, en viajes a Galicia marchábamos a las seis de la mañana para jugar a mediodía. Y encima aprovecharon bien su calidad y nos hizo llegar a un momento importante. Además de progresar, como Michu, Nacho Matador, Pascual… disfrutamos del tiempo que estuvimos juntos entrenando y compitiendo. Eso fue lo más bonito.

 

La afición recordó a Amieva el domingo pasado

La afición recordó a Amieva el domingo pasado

– El Consejo anterior, presidido por Juan Mesa, te apartó en una decisión absurda a tareas administrativas y los que llegaron después ahí te dejaron, pero cuando los problemas acuciaban al juvenil en el final de la temporada pasada, te volvieron a llamar para salvar la situación y lo conseguiste.

– Son cosas circunstanciales. Cuando entra gente nueva trae hombres de su confianza, quieren otro tipo de personas y a mi me encomendaron el trabajo administrativo del Requexón, que hice lo mejor posible. En ese sentido, estoy contento. Cuando llegó Ramiro, Quico Arias tomó una decisión importante dejando el primer juvenil para buscar un revulsivo y Ramiro me pidió que cogiera el equipo en una situación complicada porque era el único que conocía un poco el Requexón, la categoría y los jugadores. Salió bien por el bien de los chavales y del Club. Yo yo estoy contento con ello.

 

– La leyenda de Javi Amieva dice que no pierde con el Sporting. ¿Ocurre sólo con el Real Oviedo o lo vas a trasladar al Centro Asturiano?

– Son resultados circunstanciales en un momento determinado. Los jugadores son los que tienen el protagonismo, son los que juegan. El entrenador intenta equivocarse lo menos posible y eso es lo que intentamos.

 

– En agradecimiento a tus méritos deportivos, te ponen a colocar papeles. Parece una contradicción que a quien triunfa en el campo lo pongan a ordenar el papeleo. Ahora te mandan al paro en agradecimiento a todo lo anterior, pero no ha pasado precisamente mucho tiempo hasta que te pescan para labores deportivas en un lugar de la entidad del Centro Asturiano. ¿Será que no vales para esto?

– No sé si valgo o no. Tuve mucha suerte en trabajar en el Oviedo en todo lo que me dieron, Estoy muy contento con todo lo que he hecho, gracias a mis compañeros, los que están y los que no están, gracias a quienes realmente pude llevar a cabo mi trabajo. Entiendo que el despido es una situación complicada para quien lo recibe porque a nadie le gusta quedar sin trabajo, pero creo que la decisión que tomaron ellos también fue difícil. La entiendo porque la llegada del nuevo director deportivo trajo a sus hombres de confianza, a su grupo de trabajo, y yo dentro de su grupo no podía trabajar. El club decidió que tenía que tomar otras responsabilidades y lo intenté hacer lo mejor posible. Pero sin guardar ningún rencor a nadie, entiendo que decidieron prescindir de mí porque era el que menos aportaba.

 

– Eres oviedista, trabajas bien, tienes unos resultados que te avalan y te echan. El actual director deportivo es del Sporting, fracasa como entrenador, desciende al equipo a Tercera con unos números que meten miedo y, sin embargo, le ascienden y le nombran director deportivo del Club. Los pájaros disparan a las escopetas.

– No puedo decir nada porque es una decisión de los dueños del club y me limito a trabajar. Les deseo lo mejor del mundo al consejo y al director deportivo, Ismael, porque los éxitos de ellos serían los éxitos del Oviedo, que es lo que quiero como oviedista. Pero en esas cuestiones no me quiero meter porque hay que respetar. Aunque a mi no me respeten en mi trabajo, yo respeto el trabajo de los demás.

 

– Ese trabajo de los demás llevó a echar a muchos entrenadores sin tener recambio y acabar llamando a alguno de los expulsados en un nuevo ridículo, cuando se vieron sin gente.

– Son decisiones que se toman y que tienen que estar bien meditadas y consensuadas. Hay que respetar la decisión, pero no la comparto, porque lógicamente los compañeros que estaban en el trabajo lo estaban haciendo muy bien y a las pruebas nos remitimos: campeonatos de Asturias, éxitos a nivel nacional y, lo más importante, el buen funcionamiento y la elevación del nivel de los jugadores cada año. El Oviedo tiene que formar futbolistas y lo ha hecho, sobre todo el año pasado.

 

– ¿Quién manda en el Requexón?

– No lo sé, estoy fuera y no sé quien manda. Supongo que mandará el director deportivo, que es el que han contratado para ello. Ha confeccionado un grupo de trabajo y son los que toman las decisiones. Yo en la oficina he hecho trabajo de oficina y punto.

 

– Ahora que llega diciembre y hay que fichar jugadores sí o sí, ¿quién lo va a hacer: el asesor deportivo, el director deportivo, el entrenador, un consejero…?

– No lo sé. No sé que puede pasar de aquí a diciembre. Hay una plantilla que está confeccionada hace dos meses y medio y hay que esperar resultados. Lo que hay que hacer ahora es apoyar al equipo todos los domingos y sumar el mayor número de victorias. Después serán quienes estén dentro del club los que tomen las decisiones.

 

– ¿Crees que está capacitado el director deportivo para fichar en invierno siendo quien fichó una plantilla claramente descompensada, coja, que el entrenador echó a varios de sus fichajes estrella?

– Eso no lo sé. Tiene el cargo y la responsabilidad es suya. Pero no te puedo decir más, lo que interesa es que el equipo gane.

 

– ¿Ves al equipo capacitado para afrontar sin refuerzos una fase de ascenso tan dura como la que puede propiciar un sorteo abierto?

– El Oviedo es el Oviedo y tiene que estar por encima de muchas cosas. Y tiene que estar a la altura para afrontar esos cuatro importantes partidos que nos lleven a Segunda B.

 

Javi, ante el campo sintético del Centro Asturiano

Javi, ante el campo sintético del Centro Asturiano

– El Consejo toma la decisión de despedirte en una reunión pero no hace público ese acuerdo en su nota de prensa. Hablaban entonces de un despido improcedente, reconociendo que te debían indemnizar, pero luego el máximo accionista declara o insinúa a un medio de comunicación que el despido es procedente por incumplimiento de órdenes directas de ese máximo accionista.

– Si lo ha dicho el máximo accionista, no tengo nada que decir. Yo intentaba hacer lo mejor posible mi trabajo. Si cometí errores, que los habré cometido, pido perdón por ello. Pero sin hacer daño a la institución. En un momento dado, por mi ignorancia en trámites burocráticos, pude haber metido la pata. Pero quiero dejarlo pasar, hay que respetar las decisiones. Intenté hacer mi trabajo lo mejor posible y si metí la pata pido perdón al club, a los empleados, a mis compañeros.

 

– Pero no parece lógico, si el despido es procedente, que paguen la indemnización.

– (Silencio).

 

– Cuando te despidieron, en Magazine Oviedista titulamos que el Oviedo había encontrado al causante de todos sus males, ¿crees que con tu salida se va a arreglar algo en el Oviedo?

– Ojalá. Si mi salida significa algo positivo para el club, no me lo pensaba dos veces y me marchaba yo. Ojalá sirva para que todo vaya bien y vayamos en la misma línea y el 30 de junio estemos en Segunda B. Tenemos que unir más que desunir y en eso estoy.

 

– Tu situación es la punta del iceberg, hay mucho más ahí debajo que irá saliendo poco a poco, pero la afición te ha apoyado incondicionalmente.

– Lógicamente estoy agradecido a todos los dirigentes, a los empleados, a la afición. Sin ser una persona con relevancia en el club siempre me han tratado bien. He recibido mensajes, llamadas… tengo que agradecer que el otro día en el Carlos Tartiere se me dio un gran tratamiento. Lo único que pido que estemos todos con el equipo.

 

– Cuando uno va a las oficinas nota que se está formando un grupo de recién llegados, relacionados unos con otros y que cada vez hay más empleados para un mismo trabajo…

– Tengo que respetar a los compañeros que hay allí, conmigo se han portado extraordinariamente. Son decisiones del club y cuando viene un grupo nuevo siempre trae su grupo de trabajo. Eso hay que respetarlo, igual que cuando llegaron otros.

 

– Un refrán dice: “cuando veas las barbas del vecino pelar, pon las tuyas a remojar”. Viendo lo que le rodea, ¿Vili tiene que andar con cuidado?

– No creo, eso son palabras mayores. Vili es el gerente, es alguien fundamental en el club. Es una institución en el club y está haciendo bien su trabajo. Se le respeta por lo que hace. 

 

 

 

No hay forma. Amieva ha trabajado por y para el Real Oviedo. Ni en una situación tan triste y lamentable, que ha acabado con su despido, es capaz de decir algo que pueda dañar a la institución en la que, como acostumbra decir Javi, se formó. Pero los silencios, a veces, valen más que cualquier palabra.