El alcalde que sabía de fútbol

El alcalde que sabía de fútbol

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Gabino de Lorenzo saluda a Alberto González en Trascorrales (Archivo MO)
El Real Oviedo lleva años malviviendo entre Tercera y Segunda B, aunque este año aparenta un despertar; el hockey ya ni se acuerda de los tiempos de la máxima categoría y esta temporada se mantiene en la segunda categoría gracias a problemas económicos ajenos que le permitieron reengancharse tras el descenso; el Balonmano Naranco desapareció y el relevo (por llamarlo de alguna forma), el Base Oviedo, tiene lo justo para salir a competir sin ninguna intención de acenso; el Oviedo Balonmano Femenino, equipo de nivel en la cancha, pasará las de Caín para acabar la temporada y, si logra el ascenso a la máxima categoría, nada descartable, tendrá prácticamente imposible competir; el Oviedo Baloncesto pelea a brazo partido cada temporada para lograr el presupuesto que le permita mantenerse en las competiciones LEB e incluso tuvo que renunciar una temporada por causas económicas, para no endeudarse; el equipo de voleibol renunció a la categoría… ¿Oviedo capital del deporte? Las instalaciones deportivas municipales carecen de mantenimiento. Las de nueva construcción o no están equipadas o no reúnen requisitos para albergar competiciones de nivel profesional. El Palacio de los Deportes no tiene ni canastas y para un partido de los Harlem Globbetrotters hubo que traerlas prestadas de Avilés. Las nuevas instalaciones de La Pixarra esperan que se les dé uso tras el intento de Gabino de Lorenzo y Alberto González de cederlas en exclusiva al Real Oviedo con motivos que no explican, pero carentes de lógica en una ciudad con muchos equipos sin campos donde entrenar y jugar. ¿Oviedo capital del deporte?

De Lorenzo, con el ex presidente Bances (Archivo MO)

De Lorenzo, con el ex presidente Bances (Archivo MO)

Centrándonos en el Real Oviedo, santo y seña del deporte o apestado según el ánimo del momento del alcalde que sabe de fútbol, el nuevo delegado del Gobierno en Asturias ha tenido posturas cambiantes, pero el perjuicio que le ha causado ha sido enorme.

De Lorenzo fue decisivo en el cambio obligado de club a sociedad anónima deportiva, en 1992. Bajo su mandato el ayuntamiento se hizo con un paquete accionarial por valor de 90 millones de pesetas que permitió culminar con éxito la transformación. Años más tarde, el mismo De Lorenzo puso ese paquete accionarial en manos de Celso González, de quien parece ser enemigo irreconciliable. El principio del fin.
También tuvo un papel relevante en el fichaje de Robert Prosinecki en 1994, financiando parte de la operación con dinero público. El mismo dinero público que negó posteriormente para colaborar en la salvación del club, aunque sin poner palos en las ruedas quizá habría sido suficiente.

Las pretensiones políticas de Eugenio Prieto, presidente del Oviedo y militante del PSOE, comenzaron a distanciar claramente a De Lorenzo del Real Oviedo y le lanzaron a utilizar el club como arma arrojadiza. La operación urbanística en torno a los terrenos que ocupaban el Carlos Tartiere acabó por distanciar definitivamente las dos instituciones (al menos, a sus máximos representantes). El Real Oviedo se fue a La Ería y en Buenavista se organizaba un gran negocio, al menos para algunos.

En 2003, Gabino de Lorenzo pasó, con el descenso a Tercera, de negarse a ayudar al club a una confrontación abierta. Se inventó el Oviedo ACF, a partir del Astur, copiando colores, escudo e, incluso, ‘robando’ la historia, con el uso obsceno de veteranos destacados del Real Oviedo. Hasta quiso echar al Oviedo de su estadio. Pretendió hacer del ACF el buque insignia del fútbol, un proyecto para llegar a Segunda en dos años. A la vista está su fracaso. La afición, el verdadero sustento de un club de fútbol por más que el dinero llegue de más fuentes, no dio la espalda al club y alcanzó casi 11.000 abonados. Una buena bofetada en los morros del alcalde que sabía de fútbol. A partir de ahí, a recular, pero sin ayudar. Hasta que llegó el siniestro personaje que hoy mal dirige el club.

Reinares, con Cano y Martín Vaca, en la junta de 2009, donde se abstuvo ante la getsión de González (Archivo MO)

Reinares, con Cano y Martín Vaca, en la junta de 2009, donde se abstuvo ante la getsión de González (Archivo MO)

Por extraño que parezca, Gabino de Lorenzo respaldó desde el principio la gestión de Alberto González. Extraño por la experiencia previa de los dos personajes con el balonmano, en el proyecto de grandes palabras y ningún medio que proponía Alberto González para el Naranco y en el que salió en la foto hasta Francisco Álvarez-Cascos, hoy presidente del Principado de Asturias. Lo que negó a los anteriores, Gabino de Lorenzo se lo concedió sin trabas a González. Un millón de euros en una ampliación de capital y tres más comprando las marcas. Convirtió al ayuntamiento en segundo accionista de la sociedad pero no ejerció ningún control sobre el dinero público ni sobre la gestión del máximo accionista. La situación a la que ha llevado Alberto González al Real Oviedo tiene su apoyo en el nuevo delegado del gobierno. Su silencio en las juntas de accionistas le delata.

Ahora queda al mando, salvo que el pleno del ayuntamiento diga lo contrario, Agustín Iglesias Caunedo. La junta general de accionistas del Real Oviedo SAD de 2011, que sigue sin ser convocada, demostrará qué camino toma el nuevo alcalde. Cuando se celebre la junta, veremos si Caunedo sigue apoyando de forma cómplice la destrucción del Real Oviedo o si, de una vez por todas, el consistorio asume sus responsabilidades y exige al poseedor del mayor paquete accionarial responsabilidades.  De momento, Gabino ya no es alcalde. Pero el Real Oviedo sigue. 1-0 para los que sí saben de fútbol.