Contracorriente – Una década después

Contracorriente – Una década después

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El fondo norte homenajeó a Julio Marigil (Foto: Hugo Álvarez)

Kily volvió al estadio donde dejó un recuerdo imborrable (Foto: Hugo Álvarez)

Kily volvió al estadio donde dejó un recuerdo imborrable (Foto: Hugo Álvarez)

Pero la parte importante de la historia ayer la representaba Julio Marigil. Hace una semana que falleció y el oviedismo demostró su agradecimiento a quien formó parte de la historia del club tanto sobre el césped como en el banquillo. El fondo norte, donde se ubican los aficionados más jóvenes y animosos, se adornó con un tifo en recuerdo de Julio. Como el palco, donde se exhibió una camiseta con el nombre de este vasco que encarnó a la perfección los valores que se piden a quienes forman parte del equipo carbayón. Su bondad fue la característica más destacada por quienes lo conocieron y ayer la afición supo reconocer su trabajo.

 

LA MALDICIÓN DE LOS EX // Portero aparte, la mitad de los futbolistas del Noja que salieron ayer de mano al césped del Tartiere contaban con un pasado en el club carbayón. Y no podía faltar el gol del “ex”. Le tocó el turno a Nacho Rodríguez, el hombre decisivo en el play off de 2005 ante el Coruxo y que remató la faena ante el Ávila, marcando desde el medio del campo para poner la guinda al pastel. El cántabro regresó hace unos meses de un periplo de cinco temporadas por Austria y anotó el primero del Noja. Por si él fallaba, estaban Xavi Moré, Owona, Kily o Rubén García. Si la maldición de los “ex” funciona habitualmente, la proporción de candidatos hacía casi imposible ayer que no se produjese.

 

Los hijos de Marigil, en el palco, con una camiseta con el nombre y dorsal de su padre (Foto: Zureda Press)

Los hijos de Marigil, en el palco, con una camiseta con el nombre y dorsal de su padre (Foto: Zureda Press)

La afición carbayona es agradecida y lo dejó ver recibiendo con aplausos a los suyos. Especial fue para Kily, autor del primer gol de los azules en Tercera exactamente hace diez años (y un día, a la hora que se publica esta Contra). El grupo Symmachiarii le entregó una placa en recuerdo de aquella participación en el equipo de supervivientes al doble descenso y la grada le despidió con una gran ovación al ser sustituido. Unos aplausos que resumían el agradecimiento a cuantos colaboraron en aquel momento (y posteriores) a mantener vivo al Real Oviedo contra viento y marea.

 

La sorpresa agradable llegó de la mano del terreno de juego. Estaba mal. Sólo mal, lo que fue un adelanto. Se levantaba con facilidad y estaba blando, especialmente en el área del fondo sur. Pero se esperaba algo muchísimo peor. Claro que era agosto, no vaya a ser que alguien se quiera colgar medallas. Lo duro empieza pronto. Nada más pasar San Mateo.