Todo por decidir

Todo por decidir

60
0
Compartir
Los azules corren a abrazar a Cervero, que celebra su gol haciendo planchas (Foto: José Luis González).

El espectacular recibimiento al autobús azul al llegar al estadio (Foto: José Luis González).La poca profundidad del equipo de la capital del Principado provocaba que el Cádiz se encontrara muy cómodo sobre el césped del Carlos Tartiere. Sin compañeros a su alrededor, Linares tenía que enfrentarse continuamente a dos o incluso tres defensores rivales. En banda, sin las subidas de los laterales, tanto Susaeta como Valle tenían que encarar a más de un visitante. El juego de ayudas propuesto por Barragán funcionaba a la perfección.

Poco a poco, con el paso de los minutos y el aliento del público, el Real Oviedo fue pisando más el campo contrario. El objetivo era la portería de Aulestia, pero lo cierto es que las ocasiones no llegaban. En cambio, sí que dispuso alguna el Cádiz. Primero en las botas de Fran Machado que se plantó solo delante de Esteban. El portero avilesino no tuvo problemas en detener el flojo remate.

El tifo que tiñó de azul y blanco todo el estadio a la salida de los equipos (Foto: José Luis González).Pocos minutos después, sí que estuvo mucho más exigido en un disparo potente desde fuera del área. El capitán azul realizó una intervención de mérito para mantener su portería a cero. Sólo cuando el miedo hubo pasado, el público se dio cuenta que la jugada estaba invalidada por fuera de juego.

Como en otros partidos vistos este año, el Real Oviedo buscaba pero con miedo a exponerse. Aunque la tónica del equipo era buena y el juego superior al de su rival, el mazazo llegó en el último minuto de la primera parte. Una gran jugada visitante terminó con el balón en banda derecha, donde Juan Villar colocó un centro por bajo, preciso, al segundo palo. Jona, adelantándose sorprendentemente a Vila, puso el 0-1 en el marcador.

Susaeta, ante dos rivales (Foto: José Luis González).La peor de las pesadillas se hacía real. El gol, en un momento psicológico, podía derrumbar a un equipo que había luchado por esta eliminatoria durante todo el año. Por suerte, el descanso no tardó en llegar y era buen momento para levantar el ánimo de los futbolistas locales. Trabajo para Egea.

El gol iba a cambiar el partido para bien o para mal. Por suerte, los azules entraron en la segunda parte más intensos, más profundos, con más garra. Los laterales empezaron a pisar campo contrario, a desdoblar a los extremos. Borja Valle también dio un paso al frente. El berciano empezó a multiplicarse por todo el frente de ataque junto con Susaeta. Primero por la izquierda, después por la derecha. Suya fue la primera ocasión, pero su centro atrás no encontró rematador. El público se animaba pese al resultado en contra. Todo era posible.

Borja Valle intenta controlar (Foto: José Luis González).No fue la única llegada clara del Real Oviedo en los primeros minutos de la reanudación. Solamente la gran colocación de los gaditanos impidió que el empate llegara antes. Primero fue Omgba el que buscó a Linares. Poco más tarde, Susaeta no encontró rematador en una internada muy peligrosa. No era ni el minuto 60 y el partido se encontraba favorable a los locales.

Como suele ocurrir, los cambios terminaron por desnivelar la balanza. La entrada de Sergio García supuso un plus para los de la capital del Principado. El veloz atacante dio un mordiente especial a la banda izquierda, dejando mucho más liberado a Borja Valle. Cuando apenas llevaba cinco minutos sobre el césped, el zamorano soltó un derechazo con destino a la escuadra de Aulestia. El cancerbero vasco se estiró y logró rozar el esférico, que terminó estrellado en el larguero cuando ya se cantaba el gol. Eran los mejores minutos locales en lo que iba de encuentro.

El Tartiere, abarrotado (Foto: José Luis González).Con un público totalmente entregado, Egea decidió dar más mordiente al encuentro. Diego Cervero, símbolo de la afición de este equipo, entró al césped ante el delirio de los 30.000 oviedistas que se reunieron en el Carlos Tartiere. El futbolista dio un nuevo aire al partido, ganando todos los balones aéreos y trabajando incansablemente para sus compañeros.

En un ataque de furia de Nacho López contra tres rivales, el defensa azul consiguió llevar el balón hasta el balcón del área rival. Borja Valle divisó el horizonte y colocó un centro preciso para que Cervero pusiera la igualada con un remate de cabeza marca de la casa. La locura se apoderaba de los aficionados que festejaron el tanto como si no hubiera mañana.

Arturo Elías bajó en los prolegómenos a la zona de Symmmachiarii (Foto: José Luis González).Pese a que parecía que el Real Oviedo jugaba cuesta abajo, los visitantes supieron frenar todas las embestidas con oficio y, cuando se daba la oportunidad, perdiendo tiempo de una manera descarada y poco castigada por el árbitro. En los instantes finales tuvo lugar un hecho que puede ser más importante de lo que parece. Garrido vio la segunda amarilla después de empujar a Cervero cuando asistía a un rival. El centrocampista, básico en el esquema de Claudio Barragán, no jugará la vuelta.

El partido terminó con los azules buscando insistentemente la portería rival, pero sin fortuna alguna. En siete días, en el Ramón de Carranza, se jugará el partido más importante de la última década para el Real Oviedo. El sueño, el objetivo y el ascenso están a tan solo un gol.

Carlos Slim, viendo el encuentro desde un palco VIP (Foto: José Luis González).Real Oviedo (1): Esteban; Nacho López, David Fernández, Jonathan Vila, Dani Bautista; Omgba (Diego Cervero, m. 76), Jon Erice; Susaeta, Héctor Font (Sergio García, m. 68), Borja Valle (Generelo, m. 86); y Linares.
Cádiz (1): Aulestia; Mantecón, Servando, Josete, Tomás; Garrido, Juanma; Juan Villar, Fran Machado (Hugo, m. 84), Kike (Navarrete, m. 78); y Jona (Airam, m. 62).
Árbitro: Vicente Moral (castellano-leonés). Amarillas a los oviedistas Linares, Dani Bautista y Diego Cervero, y a los visitantes Airam y Garrido (2). Roja a Garrido (m. 90).
Goles: 0-1, Jona (m. 45). 1-1, Diego Cervero (m. 81).
Incidencias: 30.000 espectadores en el Carlos Tartiere, con presencia de un millar de aficionados cadistas.