El Real Oviedo se recompone

El Real Oviedo se recompone

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Koné hizo el 1-0 y dedicó su gol a Michu, que le había dicho que marcaría (Foto: Real Oviedo).

Los primeros minutos fueron de duda para los azules. Los recientes tropiezos pesaron mucho ante un Nástic que salió decidido a buscar la portería de Esteban. Pero, como hace una semana, el avilesino respondió a las mil maravillas. Cuando todavía no se había llegado al minuto 10, Emana disparó en semifallo desde la frontal, obligando al cancerbero a responder para sofocar el peligro.

Sin embargo, el Real Oviedo supo responder por medio de Koné. El camerunés recibió un envío de Erice, superó a su marcador en velocidad pero no pudo rematar por la rápida intervención de un rival. Era el primer aviso de un delantero que mostró ayer la mejor cara de lo que va de temporada. Sin duda, una gran noticia para el equipo de la capital del Principado.

Si en la primera ocasión sólo fue un susto, en la segunda el costamarfileño no perdonó. Una buena combinación en banda izquierda entre Peña y Susaeta terminó con un buen centro del vasco que Koné no desaprovechó. Era el minuto 21 y todo el estadio conseguía liberar la tensión acumulada.

Susaeta demostró de nuevo su calidad a balón parado (Foto: Real Oviedo).No descolocó el tanto recibido al Nástic que siguió creando peligro, sobre todo a balón parado, una de las asignaturas pendientes de los oviedistas esta temporada. En dos córners casi consecutivos estuvo a punto de llegar el empate. En el primero, el balón se fue rozando el palo tras el remate de un visitante completamente solo. En el segundo, fue la madera la que evitó el 1-1.

Por suerte para el Real Oviedo, la respuesta sería contundente. Néstor Susaeta convertiría una falta en el 2-0 al colar el esférico en la portería rival tras rebotar en el palo. Un disparo elegante al lado del portero que pilló desprevenido a Reina. Era el minuto 37 y los locales conseguían una victoria muy amplia para los méritos de uno y otro. De nuevo, tirando de efectividad arriba como en las primeras jornadas de campeonato, cuando más alegres se mostraron los azules.

Trató de recortar distancias el Nástic, pero de nuevo se encontraron con Esteban que salvaba un mano a mano peligroso. El fallo sí que sentó mal a los catalanes. O quizá sentó de maravilla a los asturianos, que comenzaron a hilvanar buen juego por medio de Borja Valle. El berciano, ya recuperado de su esguince de rodilla, es un jugador diferencial para el Real Oviedo, seguramente el que más nivel ha mostrado durante la temporada, y eso son palabras mayores.

Junto a él, Erice, Vila, Susaeta, Linares y Koné conseguían dominar el partido hasta el descanso. De hecho, la renta pudo ser mayor. Valle ejecutó un buen contraataque, pero su disparo desde la frontal fue atajado por Reina. En la última jugada de la primera parte, una buena combinación entre Susaeta y Johannesson terminó con un buen centro del lateral que Koné remató flojo.

La segunda mitad fue completamente diferente. El Nástic perdió ritmo y peligro a medida que el Real Oviedo se hacía dueño por completo del partido. Apoyados por una defensa sólida, los azules fueron construyendo de atrás hacia delante, sin prisa pero sin centrarse únicamente en cerrar su puerta.

Diegui Johannesson repitió titularidad (Foto: Real Oviedo).Diegui Johannesson comenzó a soltarse en el lateral y a pisar más campo rival. Sus internadas se convirtieron en un dolor de cabeza para la defensa catalana. Además, defensivamente estuvo soberbio el jugador del Vetusta. A día de hoy, parece muy difícil que pueda perder su puesto en el once titular.

Mención especial también para David Fernández y Peña. El central lleva toda la temporada mostrando que es el mejor defensor del equipo de largo. Expeditivo cuando hay que serlo, elegante casi siempre y atento cuando hace falta. El lateral, sin embargo, ha ido de menos a más durante el año, mostrando ayer todo aquello que se pudo percibir en la pretemporada.

A punto estuvo de llegar el 3-0 para los azules. Borja Valle, tras progresar entre rebotes, no pudo rematar bien cuando ya se cantaba el gol en las gradas. Algo parecido ocurrió con Linares minutos después, pero el zaragozano controló muy largo, esfumándose su ocasión. Era el minuto 68.

Con los cambios llegaron las ovaciones. Primero para Linares. Minutos más tarde para Valle. Y, finalmente, para Koné. Los más de 14.000 espectadores pudieron disfrutar de una victoria relativamente plácida y en la que el equipo dejó a cero su portería sin tener que renunciar a un ataque vistoso y alegre. Los tres puntos aúpan a los asturianos hasta el octavo puesto justo antes de encarrillar dos partidos seguidos como visitantes, primero en Huesca y después en Córdoba.