Sin defensa

Sin defensa

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David Fernández presiona a Aketxe (Foto: LaLiga).

En el plano deportivo nada ha mejorada con la llegada de Generelo. Nada. Al contrario. Jugadores que se habían ganado el derecho a jugar por su rendimiento se han visto relegados por un entrenador que acumula dos derrotas en los tres partidos al frente del equipo. ¿Por qué ha desaparecido Esteban de la titularidad cuando estaba siendo uno de los porteros más destacados de la categoría? ¿Cómo se defiende desde un punto de vista futbolístico que José Fernández pueda ser titular? ¿Por qué ha desaparecido Bautista de las alineaciones cuando Peña acumula error tras error? ¿No ven desde el cuerpo técnico que Míchel en el doble pivote sólo provoca una autopista para el equipo contrario? ¿Nadie sabe calmar a Verdés?

El espejismo de la jornada pasada frente a la Ponferradina se mantuvo 15 minutos en San Mamés. Los que tardó Toché en aprovechar un error grosero de Yeray para poner el 0-1. Hasta ese momento el encuentro estaba controlado, sin grandes alardes pero con una seguridad palpable. De hecho, el murciano había rematado un buen centro de Susaeta en el primer acercamiento del partido. A partir de ahí, la nada, el vacío absoluto.

Al igual que ocurrió en Lugo, los azules se aprovecharon de un fallo rival para avanzarse en el marcador e inmediatamente irse del césped. Quedaron sus sombras deambulando de un lado para el otro mientras los rivales iban creciendo hasta parecer estrellas de nivel mundial. Aketxe, Villalibre o Unai López maniataron y sometieron a todos y cada uno de los futbolistas azules, alguno de ellos con unas muestras de desgana y poco sacrificio defensivo alarmantes. Valle y Susaeta han de ser importantes en este equipo pero no han ganado ninguna oposición y pueden visitar el banquillo como todos.

Era el minuto 16 y el Real Oviedo se encontraba a dos puntos del ascenso directo a falta de diez encuentros. Pero no quiso o no pudo. Ni siquiera el acierto y oportunismo de Toché es capaz de tapar las miserias de un equipo que lejos de Asturias sufre un mal endémico histórico. Del mismo modo que los últimos años en Primera División eran un suplicio cuando se jugaba fuera, este equipo acumula ya cuatro meses sin ganar a domicilio, desde el encuentro frente al Mirandés cuando se remontó en dos zarpazos sin merecer nada. Visitar dentro de 15 días Tarragona ha de provocar sudores fríos entre la afición visto lo visto.

Si una de las quejas de la plantilla con respecto a Egea era la poca información recibida sobre los rivales, la cosa no parece haber mejorado con Generelo. No se entiende si no que ayer se concedieran tres faltas peligrosas en las inmediaciones del área cuando enfrente tienes a un tirador excelso como es Aketxe. El bilbaíno sólo tuvo que colocar el balón entre Miño y el punto de penalti en una de ellas para que Gil anotara el empate completamente solo. Un fallo defensivo y de marcaje impropio de un equipo que aspira a subir. Tres fueron los azules que rodearon al bilbaíno y ninguno fue capaz de seguirle la marca.

Tras el 1-1 comenzó la avalancha local que no paró hasta el 2-1. Resultó desesperante ver como los futbolistas azules no conseguían dar dos pases seguidos frente a 11 hombres que les superaban en todo: velocidad, lucha, empuje, salto y ganas, que es lo peor. Pudo llegar otro tanto inmediatamente después del empate pero Seguín se durmió delante de Miño y entre el cancerbero y José Fernández desbarataron la ocasión.

El acoso se mantuvo en la segunda parte con ocasiones para Unai López y Aketxe que eran repelidas por Miño con gran esfuerzo. Ni siquiera se aprovecharon los azules de un arbitraje bastante amable con los fueras de juego y también con un penalti de Erice claro que no fue pitado. No hubo ni un poco de orgullo frente a la adversidad. Cada uno haciendo la guerra por su cuenta y sin ser solidario con el de al lado.

En el 73 Villalibre estuvo a punto de anotar el 2-1 tras ganar la partida a un Verdés demasiado pasivo (fue el único momento, ya que el central rondó la roja durante toda la segunda parte). Pero el sufrimiento iba a durar muy poco más. Dos minutos después Seguín recogía un balón en el segundo palo y su centro era desviado por José Fernández al fondo de su portería. Resultado justo visto lo visto sobre el terreno de juego.

Ni siquiera existió el típico arreón final visitante. Ni siquiera un poco de amor propio u orgullo por todos los desplazados en un lunes laborable. Nada. El infinito más oscuro. Un par de centros de Susaeta que a punto estuvo de cazar Toché y ya.

Con el pitido final llegaron las protestas desde la grada recordando a un Sergio Egea que ya se encuentra lejos de El Requexón y contra Carmelo Del Pozo, uno de los protagonistas principales de este fracaso. Es cierto, no juega los partidos y no entrena al equipo pero ha sido el máximo responsable de una situación esperpéntica tanto en la marcha del técnico argentino como en la gestión del nuevo entrenador. Las derrotas siempre dolerán a la afición pero son más llevaderas cuando encuentras futbolistas con los que identificarte sobre el césped. Ayer no hubo ninguno vestido de azul.

Athletic B (2): Remiro; Jon Iru, Yeray, Gil, Saborit; Guarrotxena (Córdoba, m. 72), Unai López, Vesga, Seguín (Unai Bilbao, m. 92); Aketxe (Olaetxea, m. 87) y Villalibre.
Real Oviedo (1): Miño; Fernández, David Fernández, Verdés, Peña; Susaeta, Jon Erice (Linares, m. 78), Míchel, Borja Valle (Hervías, m. 57); Koné (Edu Bedia, m. 57) y Toché.
Árbitro: Ruipérez Marín (castellano-manchego). Amarillas a los locales Saborit, Jon Iru y Yeray, y a los visitantes Toché, Verdés (2) y Edu Bedia. Roja a Verdés (m. 84).
Goles: 0-1, Toché (m. 16). 1-1, Gil (m. 36). 2-1, Seguín (m. 75).
Incidencias: 5.666 espectadores en San Mamés, con más de un millar de seguidores oviedistas en las gradas.