Toché es un tesoro

Toché es un tesoro

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Toché cabecea ante Gaztañaga (Foto: Real Oviedo).

Pese al traspiés del pasado lunes, el entrenador extremeño no consideró oportuno hacer más cambios. El público mostró su rechazo a las decisiones tomadas en forma de pitos para Miño, Erice y sobre todo Fernández. El lateral derecho es el más señalado por la grada del Carlos Tartiere, toda vez que cierra el sitio a dos futbolistas que han mostrado mejor nivel que él en los partidos que han disfrutado, sobre todo Diegui Johannesson del que nadie se explica por qué ha perdido un sitio que se ha ganado a pulso, a base de correr y de sacrificarse por el equipo. El trasfondo invita a pensar que en parte es por esto y en parte es un repudio a Carmelo del Pozo.

Con este panorama el Numancia de Arrasate planteó un partido serio, ordenado y con la única intención de aprovechar alguna ocasión que pudieran generar. A punto estuvo de abrir el marcador Alegría en el minuto 7 con un remate muy claro que, sin embargo, le salió muy centrado. Los nervios empezaban a florecer en la grada que se desahogaba en forma de pitos a la mayoría de fallos del equipo que, por otro lado, no eran pocos.

En los primeros minutos sólo Koné parecía hacer daño a la defensa del Numancia. El delantero de Costa de Marfil se movía por todo el frente de ataque creando problemas allí por donde aparecía y captando muchísima atención por parte de los zagueros visitantes. A punto estuvo de adelantar a su equipo con un bonito remate de cabeza que describió una parábola imposible para Juan Pablo, pero el esférico fue repelido por el larguero. Era el minuto 19 y suponía el primer disparo para el Real Oviedo.

Fernández no paró de llevarse pitos (Foto: Real Oviedo).Disfrutó Koné de otra ocasión muy clara instantes después. El costamarfileño se adelantó a la defensa rival y en el mano a mano con el portero visitante no supo acertar con su pierna izquierda. En la acción Juan Pablo arrolló al delantero fuera del área pero el árbitro incomprensiblemente no pitó absolutamente nada cuando la falta parecía muy clara. No terminó ahí la mala suerte ya que el atacante tuvo que ser atendido por el fuerte golpe propinado por el cancerbero. Lamentablemente para su equipo no volvería a jugar. Borja Valle fue el elegido para ocupar su puesto en el césped.

Parecía que el alma de los azules desapareciera con la marcha de Koné. De ahí hasta el descanso ni una sola ocasión. Sólo Míchel probó suerte con un disparo desde lejos que se fue fuera. Nada más ante el cabreo del respetable que veía como el Numancia no sufría lo más mínimo ante la debilidad ofensiva local.

Mostró una imagen más positiva el Real Oviedo tras la reanudación aunque las ocasiones seguían sin aparecer, sólo pequeños fogonazos. Como el de Vila que a punto estuvo de anotar en un saque de esquina. El gallego no consiguió rematar en una situación inmejorable. Se rondaba el área visitante pero sin mostrar finura de cara a gol.

Generelo movió ficha y retiró del campo a Erice para dar entrada a Bedia. El cántabro sigue mostrando alguna carencia a nivel defensivo pero deja constancia de su calidad y su visión de juego cada vez que toca la pelota. La participación del mediocentro permitió a Míchel liberarse algo y, de paso, encontrar un compañero que habla el mismo idioma que él. La idea de darles continuidad acompañados por otro centrocampista más defensivo no es descabellada a estas alturas de temporada.

El Real Oviedo gozó de la mejor ocasión de lo que iba de partido en las botas de Peña. El lateral centró es una de sus múltiples subidas por banda pero no encontró rematador y la ocasión se fue al limbo con un Juan Pablo ya batido.

Sin embargo, con el paso de los minutos la sensación de que el Numancia podía hacer daño era creciente. De hecho, a punto estuvieron los visitantes de adelantarse en el marcador gracias a un mano a mano que Miño despejó brillantemente a saque de esquina. Más pitos en las gradas que tornaron en aplausos cuando Ripa fue expulsado por doble amonestación. Dos amarillas claras para el lateral en menos de diez minutos.

Vila actuó esta vez como central (Foto: Real Oviedo).Con uno más, Generelo volvió a colocar a dos delanteros sobre el césped dando entrada a Linares por un participativo Hervías. El zaragozano sigue buscando su mejor estado de forma tras haber estado ausente durante varios meses por lesión. El mordiente que siempre aporta lo notó el equipo que poco a poco fue volcándose sobre el área rival, más que con fe y corazón que con argumentos futbolísticos.

La épica es tan válida como las demás tácticas. En pleno acoso a la meta del Numancia apareció uno de esos chispazos locales. Míchel recibió en la frontal del área y filtró un pase maravilloso para Toché, que batió a Juan Pablo de forma certera. El 1-0 supuso el único momento de reconciliación entre equipo y grada, que festejaron el tanto como se merecía.

Todavía quedaba un poco más de angustia para los azules, ya que Susaeta fue expulsado por doble amonestación. El Numancia se aferró a la posibilidad de empatar y rondó la portería de Miño en un par de ocasiones pero sin conseguir nada positivo.

Con los tres puntos el Real Oviedo recupera la tercera posición, empatado con el Nástic de Tarragona, precisamente el próximo rival el próximo domingo a las 12.00 en tierras catalanas. Un encuentro que a priori parece mucho más difícil que el del Athletic B y que marcará para bien o para mal lo que queda de temporada para los asturianos.