El Real Oviedo sobrevive

El Real Oviedo sobrevive

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Emaná, solo ante Miño, dispara fuera (Foto: LaLiga).

Salió decidido el conjunto oviedista a contener a dos futbolistas excepcionales como Naranjo y Emaná. Los azules se empeñaban en cerrar todos los espacios posibles y salir a la contra a la mínima. Así estuvo a punto de anotar Valle tras una gran dejada de Toché que el berciano mandó muy cerca del palo.

La respuesta no tardó en llegar. Emaná recogió un balón suelto en un saque de esquina y envió el esférico alto cuando lo más fácil era batir a Miño.

Trataba de avanzar un poco el Real Oviedo que conseguía neutralizar al Nástic. Así entre Hervías, Míchel y Valle se conseguía llegar al área rival buscando algo de Toché. El murciano estuvo a punto de cazar la única que tuvo, pero su remate con un defensa encima se fue desviado. A partir de ahí los azules desaparecieron ofensivamente.

A medida que el físico limitaba las salidas ofensivas de los asturianos, el equipo se recogía más en el área y emergía la figura de Miño, que salvó el 0-0 en una buena intervención a remate de Naranjo.

La segunda parte comenzó con una buena incorporación de Fernández, cuyo disparo se fue desviado. Fue la última aportación ofensiva de los azules en el partido, que se limitaron a defender lo que quedaba. Era el minuto 49.

Desde ese momento y hasta el final Toché se convirtió en una isla desierta. Hervías y Valle ya no llegaban fluidamente al ataque y Erice y Vila se multiplicaban para tapar todos los huecos y apoyar a Verdés y Bautista, que había entrado por un David Fernández lesionado.

La entrada de Aníbal por el Nástic terminó de decantar la balanza del juego. El delantero dispuso de una ocasión muy clara pero su recorte a Verdés se fue demasiado largo. En la segunda ocasión, fingió un penalti inexistente y fue castigado con amarilla. En tres minutos se habían ido al limbo las dos ocasiones más claras de la segunda parte.

Consiguió calmar el Real Oviedo el poderío ofensivo rival, llevando el encuentro a una fase relajada, como si hubiera repartido somníferos entre los rivales. El calor y el desgaste físico comenzaban a hacer mella. Sólo se despertaron del letargo los catalanes con la entrada de Juan Muñiz al terreno de juego. El centrocampista realizó varios saques de balón parado de gran calidad. En uno tuvo que intervenir brillantemente Miño cuando ya se cantaba el gol.

El último empujón (literalmente) lo dio Verdés con su expulsión cuando ya se acababa el partido. Los asturianos, con diez, sobrevivieron a los últimos intentos rivales y sumaron un valioso punto para conservar la tercera plaza y afrontar los dos próximos encuentros con más optimismo. Tras la primera final de lo que queda de año, se afronta la fase más decisiva con ánimos renovados. Se necesitará suerte, apoyo, sacrificio y bastante más fútbol.

Gimnástic (0): Reina; Xisco Campos, Suzuki, Xavi Molina, Mossa; Madinda, Tejera, Lobato (Aníbal, m. 59), Emaná, Palanca (Assoubre, m. 70) y Naranjo (Juan Muñiz, m. 83).
Real Oviedo (1): Miño; Fernández, David Fernández (Dani Bautista, m. 42), Verdés, Peña; Jon Erice, Jonathan Vila (Omgba, m. 79); Hervías (Aguirre, m. 63), Míchel, Borja Valle; y Toché.
Árbitro: Arcediano Monescillo (castellano-manchego). Amarillas a los locales Anibal y Palanca, y a los visitantes Verdés (2), Borja Valle, Jonathan Vila y Miño. Roja al visitante Verdés (m. 90).
Goles: –
Incidencias: 10.179 espectadores en el Nou Estadi, con presencia de aficionados oviedistas.