Las vergüenzas al descubierto

Las vergüenzas al descubierto

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Josete, en una acción del partido (Foto: @LaLiga)

La primera parte fue un cúmulo de despropósitos, al igual que el resto de partidos en los que ha dirigido Generelo a este equipo. Si este conjunto está entrenado por un entrenador con futuro, no lo parece. Ni siquiera es el hecho que los azules no sean capaces de enlazar tres pases seguidos, sino que se desarman ante ataques tan simples como son los pelotazos rivales.

Así llegó el 1-0 local. Un esférico de más de 30 metros que saca de lugar a un central y es aprovechado por el delantero para ir al hueco. Una jugada que se utiliza en el balompié desde hace más de medio siglo. Natalio sólo tuvo que medir a David en velocidad, recortarle y batir a Miño en su salida.

Tras un 1-0 y siendo un equipo que se juega el ascenso directo lo normal sería esperar una reacción, un mínimo sentimiento de rabia que te empuje hacia arriba. Pero ni el Real Oviedo ni Generelo son así. Mejor no cambiar nada y esperar a que la santa inspiración venga a verte. Cero tiros entre los tres palos en 45 minutos ante un conjunto que se encontraba a siete puntos de la salvación. Un despropósito.

Tener jugadores acomodados lleva a esto. Si los futbolistas saben que van a jugar hagan lo que hagan, tampoco se va a esperar nada del otro mundo. Otros, en cambio, ya están pensando en su futuro equipo para el próximo año. Al entrenador, sin embargo, se le debe llenar la cabeza reflexionando cómo ha llegado hasta ahí.

Si el equipo ya resulta de por sí plano, inocente y descompensado, cuando no tiene puntería todo se convierte en un imposible. Así ocurrió en el minuto 49, cuando primero Susaeta en un mano a mano y después Toché a puerta vacía fueron incapaces de hacer el empate.

O Koné que remató fuera, diez minutos después, tras un buen centro desde banda izquierda. El africano tuvo otra gran ocasión en una volea que fue brillantemente rechazada por el portero local en el 68.

Pero como no era el día, nada iba a salir bien. Así Bedia estrelló el esférico en el larguero en una falta directa cuando ya se cantaba el gol. Ni suerte con el bote del esférico se tuvo, que se posó enteramente sobre la línea.

Para que los aficionados azules no sufrieran más de la cuenta, Natalio hizo el 2-0 aprovechándose de la novedosa defensa de tres jugadores que se ha inventado de la nada Generelo. El delantero, solo en el centro del área, no se debía creer que le facilitaran tanto su segundo gol de la tarde.

A partir de ahí y hasta el final, la habitual bajada de brazos de un equipo sin alma ni corazón. Poco que objetar cuando un conjunto que se juega el ascenso es incapaz de dominar y controlar a un rival tan limitado en lo futbolístico. El ascenso directo es un imposible. El playoff, un objetivo lejano y nada probable excepto para los optimistas infinitos. La temporada terminó en marzo.

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