Becerra frena al Real Oviedo

Becerra frena al Real Oviedo

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Arnaiz celebra el gol, con Verdés abatido en la portería (Foto: Real Valladolid)

Los primeros minutos de Hierro dirigiendo al Real Oviedo no mostraron nada nuevo que no se hubiera visto en temporadas anteriores, ya fuera con Sergio Egea o con David Generelo. Un equipo más pendiente en cerrar espacios que en crearlos, en defender que en atacar y en guardar su portería más que buscar la contraria. Esperar a un golpe de suerte o un momento de inspiración.

O quizá a un fallo del árbitro. Quizá por eso Linares se dejó caer de forma descarada en su primera internada dentro del área. Un piscinazo que no engañó al colegiado y que pudo haberle costado la amonestación al zaragozano.

Poco a poco el Valladolid fue haciéndose con el mando del partido. Más por propia inercia que por desarrollar un juego atractivo u ofensivo. El equipo asturiano no quería el balón para nada, así que a los locales no les quedaba más remedio que aceptarlo. En una jugada sin aparente peligro, un balón en largo desde el propio campo terminó convirtiéndose en el 1-0. José Arnáiz cuerpeó a Peña, descolocando al lateral con una sencillez aplastante. Con el balón dentro del área, sólo tuvo que rematar ante la falta de contundencia de Verdés, lo que resulta paradójico en el central.

La noticia pudo ser peor. Dos minutos después, en el 18, en uno de los desmarques de Mata a la espalda de Fernández, el atacante recibió el esférico, recorto al lateral y su disparo se fue desviado. Momentos de zozobra para el equipo de Hierro que recordaban a los peores momentos de la pasada campaña. Un déjà vu peligroso.

Todo lo que hizo el Real Oviedo para empatar en la primera parte fue a través de recuperaciones en la salida de balón local y jugadas rápidas, sin apenas creación. Un plan acorde a la alineación del técnico malagueño. Así, la mejor (más bien única) ocasión de los asturianos llegó en el minuto 37. Tras robar el esférico, Susaeta centra al área. En la frontal recibe Linares que deja para Toché. El disparo del murciano fue bien detenido por Isaac Becerra.

Antes del descanso, Juan Carlos evitaba que el Valladolid se fuera con una mayor renta. La intervención del guardameta a un buen disparo desde fuera del área resultó decisiva para evitar males mayores.

Hierro, en la banda del José Zorrilla (Foto: La Liga)En la reanudación se comprobó que durante estas semanas de pretemporada el equipo no ha conseguido deshacerse de los vicios del año pasado. La falta de ideas en la creación es alarmante. La única diferencia con respecto al curso pasado es la puntería de Toché. Si el murciano hubiese estado fino esta noche, los de la capital del Principado se hubieran llevado los tres puntos de manera holgada. Pero, por desgracia, el atacante se encontró con un Isaac Becerra imperial.

En el minuto 51, Nando creó una buena jugada ofensiva culminada con un estupendo pase al desmarque de Toché. El gran control y disparo fue repelido con dificultad por el meta local. Era el primer aviso del Real Oviedo que se volcaría en esta segunda parte con más corazón que cabeza o ideas.

Instantes después, de nuevo el murciano sería protagonista de una jugada importante. En esta ocasión, el atacante era objeto de un claro penalti cuando Linares buscaba la conexión con su compañero. Pérez Montero, desacertado durante toda la noche, no pitó nada. No era el partido del máximo goleador azul de la pasada temporada. En el 69’, recogía un rechace dentro del área tras un disparo de Jonathan Pereira. Solo, delante de Becerra, era incapaz de batirlo para poner la igualada en el marcador. Era, de lejos, la mejor ocasión del partido.

Para terminar con la serie de ocasiones visitantes, en el minuto 79 se volvía a reclamar una pena máxima a favor de los asturianos. En esta ocasión era Susaeta el que se quejaba de un agarrón cuando trataba de rematar un centro desde la banda izquierda. La jugada resultaba mucho más difícil de ver que la anterior, pero parecía claro que el vasco estaba siendo sujetado por el defensa local. Mientras los futbolistas se esmeraban en protestar ante la pasividad de Pérez Montero, Juan Carlos tuvo que intervenir decisivamente para evitar el 2-0 al interceptar un centro a Mata cuando ya se cantaba el gol en el Estadio José Zorrilla.

Los últimos minutos fueron un asedio infructuoso por parte del Real Oviedo. Los balones aéreos fueron bien despejados por la defensa sin apenas inquietar la meta rival. Sin embargo, a punto estuvo de llegar en el descuento un empate que hubiera sido más que justo. Míchel Herrero, que militó en el conjunto azul la pasada campaña, perdió un balón sencillo en la salida de balón de su equipo. La recuperación permitió un buen centro en banda izquierda al corazón del área, donde se elevó Toché solo, sin oposición. Su remate, ajustado y picado, fue repelido por Isaac Becerra, una vez más, de manera brillante. El portero se convirtió, sin lugar a dudas, en el artífice de la victoria del Valladolid.

Con el pitido final se certificó la primera derrota de la temporada para el conjunto de la capital del Principado. El debut de Hierro no pudo ser positivo pese a que su equipo se mereció sacar algo positivo de la visita a tierras vallisoletanas. Los asturianos no mostraron un gran fútbol, ni siquiera una defensa sólida, pero a poco que hubiera tenido algo de pólvora, hubiera sido suficiente.

Real Valladolid: Becerra, Moyano, Lichnovsky, Rafa, Ángel, Leão, Álex López, Zambrano (Álex Pérez, min. 65), José Arnaiz (Mayoral, min. 88), Salvador (Míchel, min. 71) y Mata.
Real Oviedo: Juan Carlos, Fernández (Alaniz, min. 83), Verdés, David, Peña, Susaeta, Erice (Bedia, min. 75), Torró, Nando, Linares (Pereira, min. 66) y Toché.
Árbitro: Pérez Montero. Mostró tarjeta amarilla a Nando, Bedia y Verdés por el Real Oviedo y a Ángel, Lichnovsky y Moyano por el Real Valladolid.
Gol: 1-0 José Arnaiz, min. 16.
Incidencias: 8.000 espectadores en el Nuevo Zorrilla, con cerca de dos centenares de aficionados azules.