OPINIÓN: Demasiado rencor

OPINIÓN: Demasiado rencor

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Alfredo Vallina
Periodista

La paciencia es un bien que escasea hoy en día. Y más en un campo de fútbol. Que en los graderíos de nuestros estadios hay quien no se conforma con casi nada es algo que no vamos a descubrir a estas alturas de la película. Pero no es menos cierto que, recién comenzada una nueva temporada, con cuatro jornadas disputadas, la paciencia es algo que debería sobrar aún en el cuerpo de muchos, de casi todos diría yo. El pasado domingo, el entrenador del Real Oviedo, Fernando Hierro, se quejó en sala de prensa de la tensión acumulada de ciertos aficionados, de la poca paciencia de algunos, de esa presión que determinadas dosis de ansiedad puede llegar a afectar a sus pupilos. Y razón no le falta.

El oviedismo vivió la pasada temporada una catarsis. Un golpe que aún perdura. Un puñetazo en el bajo vientre que aún duele en el maltrecho cuerpo de muchos seguidores. Y es algo que tardarán en olvidar. Paciencia, lo que se dice paciencia, hubo mucha en la última década de los oviedistas. Mucho aguantaron. Mucho tragaron. Y llegaron a sacar al equipo del pozo en infinidad de ocasiones (y no sólo en tres como trató de venderse). La del Real Oviedo es una afición que aprende, que sabe reconocer los errores. Por eso creo que es hora de pasar página. El daño ya fue causado, pero de la afición depende que la herida cicatrice del todo. De que se cierre. Y si no lo hace cuanto antes se convertirá en un quiste difícil de extirpar. El pus hará estragos. Y quizás luego ya sea demasiado tarde para reaccionar. El oviedismo tiene ante sí una gran oportunidad para conseguir que este sea el año de los años. ¿No decían que el Real Oviedo había vuelto? Hagamos que siga escalando y llegue a la cumbre, ¡carajo!