OPINIÓN: Momento de definirse

OPINIÓN: Momento de definirse

El Real Oviedo de Fernando Hierro bordea el peligro de convertirse en un equipo sin identidad propia

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Un once del Real Oviedo (Foto: Álvaro Campo)

El fútbol es un deporte tan bonito y tan emocionante que cualquier equipo puede ganar. Pero estaremos de acuerdo en que aquellos que poseen una personalidad propia, que son reconocibles, tienen menos camino por recorrer.

La inmensa mayoría de clubes o selecciones que han conseguido éxitos en los últimos años han poseído un sello personal. La Alemania de Joachim Löw, el Inter de Mourinho, el Atlético de Simeone son algunos ejemplos diferentes entre sí pero con algo en común: sabías cómo eran. De hecho, la Selección Española no ascendió hasta lo más alto hasta que apostó por una marca propia, bien por circunstancias o por convicción. Los éxitos vinieron y se fueron cuando esa seña se fue dejando de lado.

El Real Oviedo de Fernando Hierro no tiene todavía esa identidad necesaria. No muestra una personalidad reconocible. Ser más ofensivo como local y más prudente lejos del Carlos Tartiere puede ser lógico, pero no define a un equipo. Por suerte, los azules poseen dos aspectos poco frecuentes y que facilitan las cosas: tiempo y posibilidades.

Tiempo de sobra para poder crear un proyecto futbolístico. “El objetivo es ascender en cinco años” fueron las palabras de Arturo Elías la pasada temporada cuando comenzó el terremoto que todavía hoy dura. No sabemos si el curso pasado entra en ese plazo o eran cinco años más. Lo cierto es que aunque sólo sean cuatro, el margen es amplio para el Real Oviedo y los suyos.

Los de la capital del Principado cuentan además con grandes posibilidades, como la estabilidad del grupo empresarial Carso, un estadio con amplia capacidad al que sacar rendimiento tanto económico como financiero o una masa social tan fiel como exigente capaz de salvar al equipo de la desaparición.

Por cierto, y desviándonos un poco del tema central, el simple hecho de deslizar que el descontento de parte de la afición puede ser negativo para el rendimiento del equipo es una injusticia que los seguidores azules no se merecen. La fidelidad oviedista siempre será con el escudo, no con futbolistas, entrenadores o dirigentes.

Así que Fernando Hierro y su equipo cuentan con viento favorable a la hora de crear algo en el Real Oviedo. Tienen tiempo y tienen posibilidades. La única urgencia con la que cuentan es la de no perder la categoría. A partir de ahí, poner las bases para ir creciendo poco a poco con la única meta de regresar a la máxima categoría del fútbol español. Todos los estamentos del club han de trabajar en una misma dirección, tanto el primer equipo como las categorías inferiores han de seguir un plan bien trazado, una hoja de ruta en la que se crea fielmente y a la que ceñirse cuando vengan mal dadas. Sólo así se pueden solucionar las crisis deportivas.

Sentar las bases de una imagen propia, de un equipo reconocible y con el que los aficionados puedan identificarse. El tiempo de acudir a un partido a ver qué ocurre ha terminado. Es momento de crecer y construir por el interés general, no particular. El que no sea capaz de dejar a un lado su ego no debe estar ni un minuto más en el club.