El Real Oviedo gana tranquilidad

El Real Oviedo gana tranquilidad

Los azules vencen al Nástic en un encuentro en el que mostraron una gran efectividad defensiva

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Michu pelea un balón por alto con Suzuki (Foto: Álvaro Campo).

No era momento de florituras. En el Carlos Tartiere se jugaba algo más que tres puntos, recuperar tranquilidad y, sobre todo, olvidar el desastroso encuentro frente al Alcorcón. Por eso, y aunque los de Hierro no entraron demasiado bien en el partido, poco a poco fueron consiguiendo un mejor tono, frenando todas las acometidas del Nástic hasta reducir el peligro rival a unas pocas jugadas a balón parado.

La efectividad en la parcela defensiva de los azules fue total. Tras los 90 minutos, sólo se pueden rescatar dos acciones con cierto peligro por parte de los catalanes. En la primera el central Djetei remató demasiado cruzado un centro de Mossa. La segunda fue el propio defensa el que se encontró con una soberbia parada de Juan Carlos. Nada más por parte del Nástic que fue de más a menos en el encuentro.

Por parte de los asturianos, tras superar un inicio gris y viendo como el rival dominaba el esférico, poco a poco fueron entonándose y creciendo, sobre todo gracias a la actuación de Michu. El canterano completó su mejor encuentro en lo que va de temporada, convirtiéndose en un referente para sus compañeros. Absolutamente todas las acciones del ovetense fueron positivas, con sentido y ayudando tanto en la creación, como en ataque y defensa.

Junto a él hay que destacar la actuación de Erice y Torró, que formaron pareja en el centro del campo y que ofrecieron con su esfuerzo un plus de libertad para que Michu pudiera brillar. El capitán del Real Oviedo, ausente en las alineaciones de Huesca o Alcorcón, demostró que es especialmente útil para la idea de juego que quiere Fernando Hierro.

El último nombre propio por parte de los asturianos fue el de Toché, que se reencontró con el gol a la salida de un saque de esquina en el minuto 18, cabeceando con éxito un buen servicio de Susaeta y anotando el único tanto del encuentro, lo que supone tres puntos para el equipo de la capital del Principado.

Tras el 1-0 el Real Oviedo se fue adueñando del partido, cerrando el grifo ofensivo del Nástic y permitiendo que Juan Carlos disfrutase de uno de los partidos más tranquilos del año. Los balones parados de Juan Muñiz fueron las únicas acciones que hicieron subir las pulsaciones a la defensa azul. Pero lo que hace unos meses era un problema, hoy no existió duda alguna en un equipo que supo defender hasta el último centro.

Si el encuentro fue apretado en el marcador hasta el final hay que achacarlo a la gran actuación que realizó el metal rival, Stole Dimitrievski, acumulando no menos de cuatro intervenciones de mérito, sobre todo en los últimos minutos de la primera parte en los que negó el gol a los asturianos. Primero a Susaeta con un remate en el segundo palo. A continuación en un saque de esquina en el que realizó la parada del partido.

La segunda parte bajó el nivel ofensivo de ambos equipos, con un Real Oviedo perfectamente plantado sobre el terreno de juego y un Michu que se multiplicaba en todas las zonas del césped. De nuevo Dimitrievski tuvo que intervenir para evitar que los azules ampliaran su distancia. En esta ocasión fue Torró el que se encontró con el cancerbero rival, primero en un remate de cabeza, más tarde con un duro disparo desde la frontal que obligó al macedonio a intervenir brillantemente.

De haber disfrutado de algo más de puntería, los de Hierro podrían haberse resarcido de la goleada frente al Alcorcón con una favorable. No fue el caso y hubo que esperar hasta el minuto 94 para poder respirar con el pitido final del encuentro. Los nervios de los últimos instantes fueron más por lo apretado del electrónico que por el propio empuje del Nástic, que no encontraba fluidez alguna para llegar hasta la portería de Juan Carlos.

Tres puntos muy importantes para los de la capital del Principado que se enganchan a los puestos altos y siguen la estela de Levante, Girona, Sevilla Atlético y Getafe. La única incógnita es saber qué equipo aparecerá la próxima jornada en La Romareda. Si se parece, o incluso mejora, al de hoy, puntuar en tierras mañas no es descabellado. Si por el contrario se vuelve a la versión de Huesca o Alcorcón, el Real Oviedo correrá el peligro de padecer otro serio varapalo.