Pura magia

Pura magia

El Oviedo Baloncesto consiguió llegar a la prórroga para derrotar al Palencia, un rival directo de los carbayones, con el ‘efecto Pumarín’ en todo su esplendor

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Víctor Pérez abraza a Agustí Sans al finalizar el partido, con Löfberg detrás )Foto: Álvaro Campo).

Había dudas sobre lo que ofrecería el Oviedo en su primer partido tras proclamarse campeón de Copa. Había quien pensaba que el equipo estaría relajado tras las celebraciones por el título. Y otros pensaban que saldrían enchufados con el mismo ritmo que la semana anterior. Hubo para todos. Los de Carles Marco firmaron un primer cuarto espectacular, pero en los dos siguientes desaparecieron. Entonces surgió el ‘efecto Pumarín’, con la grada llevando en volandas al equipo para empatar el partido y, en la prórroga, batir a una de las mejores plantillas de la LEB Oro por 93 a 89. Un marcador que, además, pone el basket average a favor de los de Pumarín. Sergio García, entrenador del Palencia, lo explicó en la rueda de prensa posterior al encuentro: “Te meten una canasta y parece que te han metido un gol en la final de la Champions. El ‘efecto Pumarín’ es un activo del Oviedo y le sacan provecho”.

En la prórroga se vivieron cinco minutos espectaculares, intensos, de baloncesto total. Blanch pegó primero para el Palencia, en dos ocasiones, pero Felipe dos Anjos, un veterano de 18 años, empezó el golpeo carbayón, que continuó Salvó con un triple. En un intercambio de golpes, el partido se puso a favor de los morados (85-87) a 38 segundos del final, tras canasta de Romá Bas, pero Manu Rodríguez, desde los 6,75, devolvía el mando al Oviedo. Löfberg sumó dos más (90-87) desde la línea de tiros libres, tras una falta que claramente debió ser señalada como antideportiva. Desde la misma distancia, Samb acercó a un punto al Palencia y los árbitros compensaron el no señalar una escandalosa antideportiva anterior con otra que fue más dudosa sobre Löfberg. El sueco no dudó, pese a que no fue su mejor día, y llevó la distancia a tres puntos, para que Manu Rodríguez sumase uno más en un tiro libre y dejase, además de la victoria, el basket average a favor de un Oviedo que parece no tener límite esta temporada.

Pero el partido había empezado 45 minutos antes. Con su habitual aspecto despistado, Jesperson, el mejor del partido, marcó el primer cuarto de tres en tres. Con su primera canasta desde más allá de los 6,75 o en una jugada de dos más uno. El Oviedo, intenso en defensa y acertado en ataque, dio pocas opciones a un Palencia demasiado lento, sin capacidad de sorprender. Los de Carles Marco fueron un martillo pilón que fue poco a poco minando la moral del rival, desquiciado como para que se le señalase una técnica a su entrenador, Sergio García. El primer periodo finalizó con once de ventaja para los locales (27-16), aunque los minutos de parada les apagaron las ideas.

En el primer minuto del segundo cuarto, el Palencia sumó un 0-5 que forzó a Marco a parar el partido en un tiempo muerto. De poco sirvió. El Oviedo se fue de pista. Una pérdida en un saque de fondo facilitó una jugada de dos más uno para el Palencia, que por suerte no acertó a materializar el tiro libre. En el equipo morado, Blanch, Zamora y Bas manejaban el encuentro a su gusto y los carbayones no eran capaces de centrarse, con pérdidas absurdas que llevaron el empate al electrónico (34-34) a 3.15 para el descanso. La solución estuvo en parar de nuevo el partido y en las manos de Jesperson, que con cinco puntos seguidos desatascó el choque a favor del Oviedo, que llegó al descanso dos arriba, 41-39.

Tras pasar por los vestuarios, el Oviedo desapareció. La dirección del juego echó mucho de menos a Dani Pérez, con Fabio y Agustí poco entonados. En las filas moradas, su base, Dani Rodríguez, daba un auténtico recital y llevaba al equipo poco a poco a la victoria. En la primera jugada empataron el partido y ya fue un no parar. Jesperson mantenía su línea, pero sus compañeros no aparecían. Barnes y Otegui jugaban muy cómodos en la pintura y el Palencia acertaba en el tiro exterior para llegar al final del periodo catorce arriba, 55-69.

Para explicar qué es Pumarín, basta ver el inicio del último cuarto ante el Palencia. Había que sacar las uñas y la grada se puso a ello. Con el micro en las manos, Rubén Rodríguez dirigió el juego fuera de la pista. Dentro, los de Carles Marco cambiaron la cara. Manu Rodríguez, en dos ocasiones, y Víctor Pérez acertaron desde los 6,75 y la presión en pista permitió, con otro triple de Salvó, meter al equipo de lleno en el partido, a sólo dos puntos, 67-69. El problema, que enfrente no había ningún becario y los morados sacaron un parcial de 0-6. Pese a todo, poca ventaja para Pumarín. Porque apareció el mejor Oviedo, el de los milagros. Liderado por Víctor Pérez, que apareció en el momento más necesario para erigirse en la referencia que llevó al equipo a empatar el partido y forzar la prórroga. Y de ahí, a la victoria. Y al liderato.

Oviedo Baloncesto: Miquel Salvó (15), Manu Rodríguez (14), Paul Jersperson (28), Felipe dos Anjos (8), Agustí Sans (3) –cinco inicial-, Mouha Barro (3), Carlos Martínez, Fabio Santana, Johan Löfberg (10), Víctor Pérez (6) y Edu Hernández Sonseca (6).
Palencia: Mamadou Samb (8), Romá Bas (4), Dani Rodríguez (20), Joan Tomás (3), Lamont Barnes (12) –cinco inicial-, Urko Otegui (6), Gabrielius Maldunas (10), José Zamora (16) y Marc Blanch (10).
Árbitros: Jorge Muñoz y Daniel Pazos. Excluido Felipe dos Anjos.
Parciales: 27-16, 14-23, 14-30, 21-7, 17-13.
Incidencias: Lleno en Pumarín, con presencia de un grupo de aficionados palentinos. El equipo morado homenajeó al campeón de la Copa Princesa.