El Oviedo pierde la garra y el partido

El Oviedo pierde la garra y el partido

El Lleida se hizo con el triunfo gracias a una canasta de Nevels sobre la bocina

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Jesperson defiende a Marc Rubín (Foto: Actel Força Lleida).

Un Oviedo desconocido perdió el partido en Lleida sobre la bocina por 70 a 68. El equipo carbayón estuvo irreconocible, falto de garra, sin intensidad, por momentos apático. Sin sus armas habituales, sin su espíritu combativo, el Oviedo se convierte en un equipo más. Y pese a ello, tuvo ocasión de llevarse la victoria. No hubo ideas en los momentos decisivos y al final se dejó escapar el partido en el último segundo, bien por acierto de Nevels, el mejor del encuentro, o por una nueva defensa flojita que permitió al estadounidense acertar con la canasta definitiva. En el choque no participó Miquel Salvó debido a unas molestias en la espalda, una baja que se unió a la prevista de Dani Pérez.

El Oviedo salió sin intensidad, impreciso, casi sin ganas. Con poca fuerza en defensa y un buen despiste en ataque, permitió al Lleida un parcial de mano de 6-0 que parecía complicar las cosas, pero aplicando la ley del mínimo esfuerzo y recurriendo al tiro exterior, logró acabar los diez primeros minutos sin mucho que lamentar y con Jesperson amenazando con dar un recital desde los 6,75. Le acompañó Sans en la tarea y al final la diferencia fue de cuatro para los locales, 22 a 18.

La apatía carbayona se trasladó en el segundo periodo a los locales. Sonseca tiró del Oviedo en el tramo final con dos canastas por una de Alzamora. Fueron los seis únicos puntos en medio periodo, aburrido y falto de tensión. Sans rompió la monotonía desde el tiro libre y Löfberg se inventó una canasta imposible para romper los bostezos antes de que el base sumase un nuevo triple, fiesta a la que se unió Jesperson. En la recta final, con el público muy enfadado con la pareja arbitral, Manu Rodríguez anotó la última canasta, que dejaba a los carbayones con cinco puntos de colchón para la segunda parte.

El ritmo de los de Pumarín siguió siendo el mismo, al tran-tran, pero poco a poco fueron tomando ventaja hasta un máximo de ocho puntos que llevó al técnico local a parar el partido en un tiempo muerto. Su receta fue mágica. U parcial de 7-0 equiparaba de nuevo la situación y forzaba a Marco a recurrir también al tiempo muerto. En un intercambio de golpes hasta el fin del periodo que dejaba a los astures tres arriba.

El Oviedo pareció coger de nuevo aire en el último cuarto, aunque no aparentaba tener ganas de respirar. La renta volvió a los ocho puntos, pero sin ningún atisbo de intensidad. Sí la tuvo el Lleida, especialmente tras un triple desde ocho metros de Sutina que metió en el partido a los locales. La ventaja, en cinco, tres tras acertar en los tiros libres Marc Rubín, y uno tras una espectacular canasta de Mbaye. El Oviedo se atascó en 65 y vio como Nevels ponía al Lleida por delante a 2.46 para el final. A 16 segundos, los catalanes tenían tres puntos de ventaja, 68-65, que Löfberg conjugó con un triple a 12 del final. Fue demasiado tiempo para elaborar la jugada y mucho más para defender mal la incursión de Nevels, que encontró el pasillo justo para dar la victoria al Lleida sobre la bocina.

Força Lleida: Garrett Nevels (10), Marc Rubín (7), Papa Mbaye (11), Gerard Sevillano (7), Leonardo Demetrio (8) –cinco inicial-, Miguel Feliú (11), Juan Pablo Sutina (7), Alfonso Alzamora (2), Marc Martí (2) y José Simeón (5).
Oviedo Baloncesto: Johan Löfberg (7), Manu Rodríguez (9), Paul Jesperson (9), Felipe dos Anjos (4), Agustí Sans (10) –cinco inicial-, Mouha Barro (2), Carlos Martínez, Fabio Santana (11), Víctor Pérez (7) y Edu Hernández Sonseca (9).
Árbitros: Juan Gabriel Carpallo y Alberto Baena.
Parciales: 22-18, 7-16, 20-18, 21-16.