El Real Oviedo resiste un asedio

El Real Oviedo resiste un asedio

Los asturianos empatan un encuentro (1-1) en el que jugaron con diez jugadores durante casi toda la segunda parte // Toché marró un penalti sobre Johannesson que podría haberle supuesto la victoria

1620
0
Compartir
López Amaya le muestra la roja a Christian Fernández (Foto: Álvaro Campo).

En la primera final de lo que queda de campeonato, el Real Oviedo cosechó un empate merecido ante un buen Huesca que puso en aprietos a los azules, sobre todo durante los últimos 35 minutos, cuando dispusieron de superioridad numérica tras la expulsión de Christian Fernández.

Una roja muy discutida por afición y futbolistas, pero que puso a prueba a un equipo que practicó mejor fútbol desde la expulsión que anteriormente. De hecho, Toché, santo y seña del ataque asturiano, erró un penalti sobre Johannesson en el minuto 80. Podría haber sido el tanto de la victoria y un impulso increíble en la lucha por el playoff. No pudo ser y los de Hierro se mantienen en puestos de honor pero sin margen de error.

Comenzó el Real Oviedo el partido más pendiente de resguardar su portería que de atacar la de Sergio Herrera. El resultado fue un dominio absoluto de los visitantes, por momentos asfixiante en posesión y movilidad. Los centrocampistas oscenses se multiplicaban y parecían contar con una o dos velocidades más que los azules.

Vinícius Araújo fue el encargado de dar el primer aviso a los de Hierro tras recibir un pase interior de Samu Sáiz y rematar arriba cuando la jugada ya estaba invalidada por fuera de juego.

Por suerte, y muy poco a poco, el Real Oviedo fue despertando su poderío ofensivo. Respondió Linares con un gran desmarque, recepción con el pecho en el interior del área y remate excesivamente cruzado con la pierna izquierda ante la salida de Herrera. Ambos conjuntos mostraban sus credenciales.

Los de la capital del Principado tuvieron que afrontar además una mala noticia en forma de lesión. David Fernández entró en el césped para sustituir a Héctor Verdés, que antes de abandonar el terreno de juego forzó una tarjeta amarilla que le permite cumplir ciclo. Malas noticias para una pareja de zagueros que se había consolidado durante este 2017.

Por suerte para el Real Oviedo, no se notó la baja en defensa gracias en parte a la gran actuación de David Costas. El gallego fue además el encargado de adelantar a su equipo en el minuto 28 merced a un remate de cabeza poderoso y ajustado al palo tras un centro medido de Néstor Susaeta. Era el 1-0 para los azules y los miles de aficionados oviedistas estallaban de alegría y soltaban el aliento contenido durante la primera media hora. Lo más difícil, abrir el marcador, estaba hecho.

A raíz del tanto llegaron los mejores minutos de los asturianos, que se vinieron arriba, presionando la salida del balón y ahogando las ideas oscenses gracias a un seguimiento continuo a Melero y Aguiera.

Pero un equipo como el Huesca de Anquela no se amilana fácilmente y volvió a responder de mano de Alexander González. El extremo se adentró en el interior del área y su centro fue atrapado por Juan Carlos cuando Vinícius se preparaba para rematar.

En el último minuto de la primera parte, el Huesca reclamó un penalti por agresión tras una falta lateral botada al área. El árbitro, que se desentendió de la jugada, terminó amonestando a Samu Sáiz por las protestas.

Comenzó la segunda parte como si fuera un calco de la primera. El Huesca dio un paso adelante en busca del empate. Los de Anquela decidieron poner en jaque a la defensa azul.

El primero en avisar tras la reanudación fue de nuevo Vinícius Araújo que disparó desviado tras una asistencia de Alexander González. Pero el que heló la sangre de los azules fue Melero con un remate de cabeza a centro de Ferreiro.

Instantes después, Juan Carlos salvó con el pie la ocasión más clara del partido cuando Araújo lo tenía todo a favor para anotar. El delantero brasileño no disponía de claridad de cara a portería necesaria en este arranque de partido.

Las malas noticias se acumularon para los de Hierro con la tarjeta roja directa para Christian Fernández al obstaculizar un avance de Akapo por banda. Pese a las protestas de futbolistas y afición azul, el Real Oviedo debía afrontar casi toda la segunda parte con un futbolista menos.

El asedio prometía ser agobiante hasta el pitido final. Samu Sáiz puso a prueba la concentración de Juan Carlos con un saque de esquina muy cerrado que el portero despejó con problemas sobre la misma línea de gol. El 4-4-1 de los azules no conseguía frenar las embestidas del Huesca que empujaba a los azules hasta su área. Prácticamente 9 futbolistas del Real Oviedo vivían en la frontal, mientras que Toché se vaciaba en búsqueda de un balón suelto, más para dar aire a sus compañeros que para buscar la portería rival.

Tanto fue el cántaro a la fuente, que en el minuto 67 el Huesca consiguió el empate en una falta lateral en la que Juan Carlos no midió bien su salida. Carlos David fue el encargado de poner la igualada en el marcador.

El tanto, lejos de hundir al Real Oviedo y a su hinchada, lo que hizo fue espolear las ganas de los de la capital del Principado. La afición gritó, protestó y cantó como nunca. Los futbolistas consumieron hasta la última gota de gasolina que les quedaba, el último gramo de fuerza.

Johannesson arrancó los vítores con dos arrancadas características. En la segunda, recortó dentro del área y terminó en el suelo tras una lucha con un defensa rival. Penalti y la ilusión se disparó durante unos instantes. Los pocos que tardó Toche en fallar su disparo desde los 11 metros, encontrándose los pies de Herrera. Una ocasión inmejorable para volverse a poner por delante.

Por arte de magia, o más bien miedo, El Huesca relajó su ímpetu y los asturianos gozaron de algo de aire durante varios minutos. Erice y Torró parecían dos pulpos por la zona central, bien secundados por Nando y Susaeta. Fernández y Johannesson cerraban como podían los flancos y David y Costas se encargaban de despejar cualquier balón que fuera centrado al área.

Los cuatro minutos de descuentos fueron una eternidad para el estadio, que decidió olvidarse del tráfico y los embotellamientos para dar el último aliento a los suyos. Incluso llegó a dar un susto Torró con su remate dentro del área a centro de Nando, pero el golpeo fue demasiado flojo.

El pitido final supuso el reconocimiento por parte de la afición azul al enorme esfuerzo de los suyos. Se jugaban mucho y solo una inferioridad numérica más que discutible y la mala suerte desde el punto de penalti les ha apartado de la victoria. Quedan 7 finales en las que el Real Oviedo no dispondrá de colchón alguno ni margen de maniobra. Es momento de puntuar fuera de casa y dar lo máximo. El playoff está en juego.

Real Oviedo: Juan Carlos; Fernández, David Costas, Héctor Verdés (David Fernández, min. 24), Christian Fernández; Lucas Torró, Erice; Susaeta, Linares (Johannesson, min. 57), Saúl Berjón (Nando, min.81); Toché

Huesca: Sergio Herrera; Akapo (Vadillo, min.78), Iñigo López, Carlos David, César Soriano; Melero, J. Aguilera (Sastre, min. 89); Alexander González, Samu Sáiz, David Ferreiro; Vinícius Araújo (Borja Lázaro, min. 66)

Goles: 1-0 (min. 28) David Costas; 1-1 (m. 67) Carlos David.

Árbitro: Juan Manuel López Amaya, del comité andaluz. Tarjetas Amarillas: min. 9 Toché; min. 23 Héctor Verdés; min. 33 Erice; min. 36 Iñigo López; min.45 Samu Sáiz; min. 64 Vinícius; min. 87. Aguilera. Rojas: min. 56 Christian Fernández; min 75. Melero.

Incidencias: 16.347 espectadores. Al inicio del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Martín Padilla y Celso Alonso Sanjulián.