OPINIÓN – Un Real Oviedo de nuevo en la encrucijada

OPINIÓN – Un Real Oviedo de nuevo en la encrucijada

"Urge una renovación deportiva profunda en el primer equipo. Porque del Requexón y el trabajo con la cantera es mejor no hablar"

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Hierro, cabizbajo, en el Carlos Tartiere (Foto: Álvaro Campo).

Entre todos lo mataron y él solito se murió. Por suerte para el Real Oviedo, esta frase va únicamente referida al plano deportivo, aunque no por ello deja de ser igual de trágica.

El equipo de la capital del Principado ha tirado por la borda la temporada entera en un mes y medio realmente espeluznante. Pese a lo que recen las matemáticas, el playoff es imposible después de lo visto en el Nuevo Arcángel. Allí, en tierras cordobesas, los de Hierro protagonizaron un nuevo ridículo. No es el primero, ni el segundo. Eso es lo que más duele.

Se acabó. Los asturianos se quedarán nuevamente fuera de las eliminatorias por el ascenso y sin posibilidad de regresar a la máxima categoría. Se tropieza en la misma piedra que el año pasado. Se comenten los mismos errores. ¿Se buscarán los mismos culpables?

De primeras ya nos encontramos con un entrenador sin autocrítica alguna que no ha tardado nada en poner a su plantilla bajo la lupa. “El carácter no se puede comprar”, afirmó en rueda de prensa tras la debacle, a la vez que obviaba los errores que él ha podido cometer durante todo el año, desde alineaciones extrañas, falta de valentía como visitante o el destierro en las convocatorias de varios de sus futbolistas durante muchos meses.

Razones tendría para ello. Al final él es el que los ve entrenar cada día, pero eso no impide que sobre el césped la percepción del aficionado haya sido otra.

Quizá tenga razón Hierro y a esta plantilla le haya faltado carácter, que no mala leche ni agresividad sobre el césped. Christian es el mejor ejemplo de esto. Las caras de los futbolistas durante el partido eran un poema. Pero no por ello hay que restar responsabilidad al míster y a su cuerpo técnico.

De hecho, menos de 48 horas después de la derrota frente al Córdoba, ya se deslizaba a los medios que Fernando Hierro no continuaría como entrenador del club la temporada que viene. Por la mañana, se afirmaba que era de mutuo acuerdo. Por la tarde, que la decisión la había tomado la entidad. ¿A qué se debe ese cambio en apenas unas horas?

La marcha del malagueño se daba ya por supuesta desde hace varias semanas, incluso meses. Pese a la insistencia de Hierro en que no hacía caso a los rumores, todas estas noticias (Las Palmas, Granada, Grecia…) salían siempre desde medios de fuera de Asturias. ¿Alguien se pregunta por qué?

Ni el único, ni el principal culpable

Sería un mal ejercicio de reflexión pensar que una vez que Fernando Hierro no esté al mando de la nave azul, el equipo resurgirá deportivamente. Se ha comprobado durante las dos últimas temporadas que gran parte de la plantilla actual ha terminado un ciclo en la entidad. Quizá haya sido el ciclo más ilusionante en la historia reciente, pero el Real Oviedo no puede encasquillarse en él.

La edad y el rendimiento deportivo son dos factores muy a tener en cuenta a la hora de confeccionar un equipo. A nadie se le escapa que el bloque que ascendió en Cádiz ha cumplido ya su etapa en Oviedo. Es responsabilidad del club darles la despedida que merecen, con gratitud y cariño, y mirar hacia un futuro deportivo que tenga como objetivo el ascenso definitivo a la máxima categoría del fútbol español.

Prolongar esta situación sólo traerá que el recuerdo a los héroes de Cádiz se vaya oscureciendo poco a poco hasta formar nubes que impidan recordar con alegría aquella maravillosa tarde de hace dos años.

Nombres como los de David Fernández, Néstor Susaeta, Jon Erice o Miguel Linares pertenecerán para siempre a la historia del Real Oviedo. Sin ellos (y sin sus anteriores compañeros), nada de lo que ocurre en el presente (para bien o para mal) sería posible.

Pero la realidad es que el equipo necesita savia nueva que aporte vitalidad. Tras dos años con finales decepcionantes, es momento de renovar el equipo y apuntalarlo en busca del ascenso.

Tiene el Real Oviedo un verano por delante para devolver la ilusión a una hinchada que ha vuelto a ser golpeada deportivamente. Un verano lleno de incertidumbres en las que cada decisión será alabada y criticada a partes iguales.

Lo único palpable es que a día de hoy urge una renovación deportiva profunda en el primer equipo. Porque del Requexón y el trabajo con la cantera es mejor no hablar.