“Es la mejor decisión para mí y para el club”

“Es la mejor decisión para mí y para el club”

Fernando Hierro se despide de Oviedo, donde “dejo amigos y he disfrutado de la ciudad”

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Vallina y Hierro, esta mañana en el Carlos Tartiere (Foto: Zureda Press).

Fernando Hierro ya es historia del Real Oviedo. El técnico hizo la maleta ayer y hoy se ha ido de la capital de Asturias rumbo a su casa en Madrid para iniciar unas vacaciones que, de momento, no tienen marcada una fecha de regreso a ningún sitio. El malagueño aseguró en su despedida esta mañana en el Carlos Tartiere que “no tengo más plan que ir a mi casa a descansar con mi familia”, pese a que “los últimos dos meses, cada semana hemos vuelto a hablar de si Granada, Las Palmas… Y he dicho que no tenía más que pensar en el playoff”.

El ya exentrenador de los azules compareció en la sala de prensa del coliseo oviedista acompañado por el presidente, Jorge Menéndez Vallina, que agradeció al malagueño y a su equipo “lo que se ha hecho este año, pero desgraciadamente el fútbol son resultados. Insisto en agradecer lo hecho, darle las gracias y desearle lo mejor”. Fueron sus únicas palabras antes de dar paso a Hierro, que aseguró que la decisión de dejar el banquillo carbayón se tomó “el lunes a las nueve de la mañana en una conversación con el club”. Una conversación, en palabras del técnico, “razonable, en la que cada uno expuso lo que piensa, con tranquilidad, con cordialidad, sin reproches. Conjuntamente tomamos la decisión mejor para mí, para el club, para el futuro de la entidad”.

En su adiós, Fernando Hierro se mostró agradecido “al Grupo Carso, a Joaquín del Olmo, al presidente, a César Martín. Es un placer haber entrenado este club. Siempre pensaré que el club y Carso me dieron la primera oportunidad”, y tuvo palabras de agradecimiento no sólo para el club, sino también para la ciudad: “Ésta es una ciudad extraordinaria y conmigo ha tenido un comportamiento ejemplar. He salido de mi casa ganando o perdiendo, con las cosas mejor o peor, y la gente ha tenido un comportamiento exquisito. Dejo amigos y he disfrutado de la ciudad”.

A pesar de no haber logrado el objetivo que el propio Hierro se marcó en diciembre de meter al equipo en playoff, el malagueño se va satisfecho con el trabajo realizado. “Nos vamos contentos porque dejamos un equipo y una estructura más profesional”, explicaba el técnico. Aunque también “me voy con la espina clavada de no haber visto un Tartiere lleno y no ver felicidad en el club. Lo hemos tenido en la mano. Vinimos y arriesgamos por el playoff de ascenso, lo dijimos en diciembre. Lo hemos peleado hasta el final pero no se pudo conseguir. Pero por el trabajo del día a día me voy contento”.

A la hora de asumir responsabilidades por el fracaso de no haber alcanzado el playoff, Hierro no duda en asumir su parte: “El entrenador es el padre de todas las derrotas. Cuando se gana, ganamos todos, pero cuando se pierde, pierden los mismos”. El malagueño volvió a hablar de responsabilidades más allá de entrenar al primer equipo que asumió “sabiendo que este club necesitaba que diese ese paso adelante y hacerme responsable de muchas más cosas que entrenar. La experiencia me decía que lo tenía que hacer. Quería proteger a mi club y a mis jugadores. Acepté una responsabilidad que no me correspondía porque lo tenía que hacer”.

Tras su paso por Oviedo, el malagueño ya sabe “lo que es ser entrenador, ha sido una experiencia maravillosa entrenar un club como éste”. Un puesto al que Hierro llegó rechazando otras posibilidades: “Aposté también mucho por venir aquí porque creía en el modelo de club y en su grandeza. Dejé una oferta para entrenar lejos de España muy superior. Han sido once meses fantásticos. Afronté un reto con normalidad y valentía y no me tengo que arrepentir. Ha sido un honor ser entrenador de este club”.

Con ese buen recuerdo que se lleva, Hierro tiene claro que, si algún compañero le pregunta por la posibilidad de venir a Oviedo, le diría “que viniese, que es un gran club, una gran ciudad. Y que tenga la suerte que no hemos tenido nosotros. El reto merece la pena. No puedo decir otra cosa. A cualquier compañero que me pregunte le diré que venga con los ojos cerrados y que por dios lo ascienda a Primera”.