OPINIÓN – Un tiro en el pie en forma de abono

OPINIÓN – Un tiro en el pie en forma de abono

La presentación de la campaña de socios amenaza con convertirse en un punto de ruptura entre club y afición

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La zona castigada por la campaña de abonados (Foto: Álvaro Campo).

Se hizo esperar (mucho). El Real Oviedo se convirtió en el último equipo del fútbol profesional español que dio a conocer los precios de sus abonos para esta temporada. Una demora a la que los oviedistas ya están más que acostumbrados pero que acogen con la ilusión de un niño pequeño antes de Navidad. Renovar su fidelidad al club de sus amores en forma de pequeño trozo de plástico que para nada podría llegar a representar el amor que sienten por su club.

Como cada año, nunca llueve a gusto de todos. Sin embargo este año parece que la opinión es unánime entre los oviedistas: no gusta y tampoco se entiende.

No existe aficionado que no entienda que el fútbol es parte de un negocio en el que existen profundos sentimientos de pertenencia que contrastan y chocan con la visión comercial de los dirigentes. Pero existe una enorme distancia entre tener que cuadrar las cuentas anuales y entregarse al más puro mercantilismo. El Real Oviedo ha dado un paso en esta última dirección.

La creación del Fondo Norte parecía un rayo de esperanza para transformar el Carlos Tartiere y su ambiente. En total, 1.200 aficionados que van a disfrutar de precios más económicos en una zona acotada. Un acierto que no se ha extendido al resto del campo.

La famosa “u televisiva”

Amparados en una idea absurda del presidente de la LFP, el Real Oviedo ha decidido potenciar lo que se ha llamado “u televisiva” y que comprende los dos fondos y la zona este del estadio. Estos sectores han de estar siempre poblados de aficionados para vender el ‘producto’ con mayor facilidad, según Javier Tebas. Si no puedes llenar los estadios por incompetencia, que al menos lo parezcan.

No importa que el resto del coliseo sea cemento, no importa que sean ya varios años expulsando al aficionado del campo y casi obligándolo a ver el espectáculo en casa. Lo realmente importante es vender el producto, ingresar millones para un modelo de liga que lo único que ha conseguido es convertir en ley la desigualdad entre clubes.

El Real Oviedo, o más bien su directiva, ha decidido convertirse a la fe de Tebas y tratará de llenar esas gradas para dar buena imagen televisiva a cambio de un mayor porcentaje de ingresos por televisión. Para conseguirlo decidió congelar los precios. Una medida que de por sí no asegura que los aficionados se muden, así que el club carbayón decidió subir todos los abonos de la zona oeste, independientemente que sean adultos, jubilados, sub-25, niños, personas con discapacidad o desempleados.

Un ‘castigo’ en toda regla a la grada más poblada del Tartiere, a aficionados que llevan en sus asientos años, quizá más de una década, y que ahora deberán mudarse si quieren pagar lo mismo que el resto. Su único pecado es no salir en la televisión. La absurdez llevada al extremo.

¿No sería más sencillo bajar los abonos de la zona norte, sur y este y congelar la oeste? ¿Por qué ha que castigar a miles de aficionados que llevan en sus asientos durante muchas temporadas? ¿Quién les asegura que tendrán un sitio en condiciones similares?

Durante mucho tiempo el club se escudó en la falta de sectorización para no poder diferenciar los precios de las distintas gradas. Este año, sin obra alguna, ese problema ya no existe, lo que hace al aficionado pensar que antes no se quiso hacer, más que no se pudo.

Un riesgo innecesario en un club que, no olvidemos, no superó en ningún partido de la temporada pasada los 20.000 aficionados en sus gradas. ¿Realmente se ven incapaces de aumentar la asistencia regular al estadio? Hoy el Real Oviedo ha dado la sensación de ser como ese empresario mediocre que únicamente es capaz de ser competitivo bajando el sueldo a sus empleados.

2012 es solo un recuerdo

Todo lo ocurrido en 2012 fue historia en el Real Oviedo. Lo que entonces pasó ya está en los libros y en la leyenda del club. La pena es que no sirvió para transformar al club. Los responsables tuvieron ante sí una oportunidad única de hacer algo distinto, de ser pioneros en España, de cambiar la forma de ver el fútbol. No supieron gestionar un transatlántico y ahora ya es muy tarde.

Por desgracia, el Real Oviedo ya ha demostrado varias veces, esta solo es la última, que el aficionado es un mero pagador. Los vídeos emotivos con ancianos, los motivacionales o los divertidos con los futbolistas y sus gallinas no sirven para nada si la visión del club es ésta, si se demuestra día tras día que la afición no es una prioridad.

A día de hoy el Real Oviedo es autosuficiente y esa es la mejor noticia que cualquier oviedista podía tener. El sacrificio para conseguirlo ha sido renunciar a la unión entre club y aficionado. Pero si cinco patrocinadores privados (a falta del principal) y el dinero de la televisión no permiten tener gestos con tu gente, mal vamos. Si todos esos millones no permiten premiar la antigüedad, ¿qué queda? Si ser uno de los equipos españoles con mayores ingresos por merchandising no se ve reflejado en beneficio del oviedista, ¿para qué sirve todo esto?

El Real Oviedo es algo grande, para muchos siempre lo será. Pero pudo ser algo distinto, único, pionero. Se perdió esa oportunidad entregados al mercantilismo y a la visión nada romántica del fútbol que dirige Tebas. Felicidades.