Se empata el derbi, se gana respeto

Se empata el derbi, se gana respeto

El Real Oviedo merece y empata el derbi gracias a un nuevo gol de Toché

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Toché muestra el escudo del Real Oviedo a la grada tras marcar el gol del empate (Foto: Hugo Álvarez).

La fiesta del fútbol asturiano no defraudó. No por brillantez en el juego, pero sí por colorido y fiesta en las gradas. El ambiente, (casi) espectacular. Los futbolistas se dejaron todo sobre el campo. La tensión se cortaba con cuchillo. Un derbi en toda regla.

El Real Oviedo salió bien plantado con un 4-2-3-1 de libro. Anquela no quería excusas ni tampoco lloros. No iba a esperar atrás y mandar un mensaje defensivo a sus futbolistas. De tú a tú frente al líder de la categoría.

Pese a los buenos primeros minutos, fue el Sporting el que se adelantó en el marcador gracias a un tanto de Carmona tras un rechace en una falta directa. El Real Oviedo sufría un severo castigo para lo visto en el campo. De hecho, Toché había tenido una buena situación en el interior del área que desaprovechó en un remate inocente.

A partir de gol, el Real Oviedo fue creciendo poco a poco. Su ambición se incrementó mientras que la del Sporting menguaba a minutos. Líderes de la categoría y con un presupuesto insultante, no fueron capaces de igualar las ganas e intensidad azules. Anquela ganó el pulso a Herrera por mucho.

Avisó Berjón al filo del descanso tras una buena parada de Mariño. Los de la capital del Principado no agobiaban en el área rival, pero jugaban muy avanzados y avisaban de sus intenciones.

La segunda parte fue un monólogo, una única dirección que desembocaba en la portería de Mariño. La fe azul parecía mover montañas ante una defensa que no había recibido un gol en toda la temporada. Daba igual. Toché, Berjón, Aaron, Folch o Linares no se iban a rendir. La locura azul corre ya por sus venas y no sólo son futbolistas, sino oviedistas. La última palabra estaba por decir.

Pese a algún susto local como el de Santos, fueron los azules los que buscaron el gol. A punto estuvo Carlos Hernández de empatar el encuentro de cabeza, pero Mariño se estiró bien para repeler el remate. También lo intentó Verdés, sin suerte.

La locura azul llegó en el minuto 84. Una jugada en banda derecha terminó con un peligroso remate que Mariño rechazó hacia el centro del área. Allí apareció Toché para cazar el esférico y batir al cancerbero local. Un tanto justo, buscado y que igualaba el marcador gracias a los méritos visitantes.

El murciano anotaba el tanto número 37 en Liga desde que llegara a Oviedo (17+17+3) y lo festeja como se merecía: brazalete al cielo de Gijón.

El gol frenó el ansia oviedista, pero no impulsó al Sporting que pecó de conformista desde el tanto de Carmona. Anquela dominó el derbi casi de cabo a rabo. Supo dibujar un partido duro, difícil, áspero. Se sobrepuso a las bajas y mantuvo a sus hombres en el partido pese al tanto en contra.

Las bajas nunca fueron excusa. Nadie las nombró, pero el jienense supo formar un bloque que dio la cara en El Molinón y se lleva un punto realmente valioso.