Agónica victoria del Real Oviedo en Tarragona

Agónica victoria del Real Oviedo en Tarragona

Los azules vencen al Nástic gracias a un gol de penalti en el descuento cuando jugaban con 10 jugadores (1-2)

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Carlos Hernández, protagonista del partido, se va de un rival (Foto: La Liga).

Se acabó la mala racha a domicilio. El Real Oviedo consiguió vencer en su visita al Nou Estadi (1-2) merced a un gol de Aarón de penalti en el descuento, cuando su equipo ya jugaba con 10 futbolistas por la expulsión de Carlos Hernández. Agónica y sufrida. Así ha sido la primera victoria fuera de casa de los azules. Un espaldarazo anímico para los futbolistas y un pequeño empujón en la clasificación, acercando a los asturianos a los puestos de playoff.

Aunque el partido hubiera sido un empate, sería innegable que los de Anquela afrontaron este choque de una manera más positiva que frente a Granada o Alcorcón. Los azules salieron enchufados al campo, aguantando el envite del Nástic y tratando de buscar contraataques rápidos. Pese al primer susto de Tejera en una falta directa, fueron los asturianos los que avisaron en primer lugar tras una buena combinación entre Saúl, Linares y Aarón que terminó con un disparo fuerte de este último que paró Dimitrievski.

Tuvo otra opción Linares para hacer el 0-1 pero su disparo desde fuera del área se fue desviado cerca del palo izquierdo del portero local. Aunque la opción más para los de Anquela fue desde los 11 metros. Carlos Hernández se adelantó a Perone, recibiendo una patada del central y cayendo en el área. Berjón fue el encargado de lanzar la pena máxima. Sin embargo, el asturiano envió el esférico muy por encima del larguero de Dimitrievski. Ocasión de oro perdida para el equipo de la capital del Principado.

El que no falló su penalti fue Manu Barreiro en el minuto 39. El atacante del Nástic batió con mucha tranquilidad a Juan Carlos tras aprovechar un derribo en el área de Mossa a Uche. El 1-0 era un duro golpe para el Oviedo, otro más, que llegaba al descanso por debajo en el electrónico. Como el día de Lugo, los azules tenían que remontar en la segunda parte.

Otra cara en la reanudación
Los de la capital del Principado salieron con otra cara tras el paso por vestuarios. Mucho más incisivos y ofensivos, buscando la portería de Dimitrievski con insistencia. Pero el principal cambio fue táctico, ya que Anquela volvió a apostar por la línea de tres centrales, con Cotugno y Mossa en parcelas mucho más ofensivas que en la primera parte.

El resultado fue casi inmejorable, ya que los azules se volcaron sobre la portería del Nástic. Linares dispuso de varias ocasiones para nivelar el partido, dos de ellas a centro de Mossa y otra muy clara tras un envío de Cotugno que el aragonés remató muy cerca de la escuadra catalana. Eran los primeros avisos de los hombres de Anquela.

Aunque el Nástic estuvo a punto de sentenciar el encuentro si Uche hubiera acertado desde dentro del área tras una jugada por banda izquierda. El remate del nigeriano se fue muy cerca del palo derecho de un Juan Carlos ya batido.

La respuesta visitante no se hizo esperar y Berjón desaprovechó una ocasión muy franca para enmendar su fallo en el penalti. Sin embargo, el disparo del asturiano se fue de nuevo alto. No pasa nada. Apenas dos minutos después, en el 71, Carlos Hernández enviaba al fondo de las redes un centro de Aarón desde la izquierda. Era el empate en el marcador, que por fin hacía justicia a lo visto sobre el césped.

Desde ahí hasta el final, ambos equipos lo siguieron intentando, pero siempre con la impresión que se primaba el no cometer errores atrás. Pudo conseguir la victoria el Nástic cuando el Real Oviedo se quedó con 10 por la expulsión del goleador, Carlos Hernández. Sin embargo, Manu Barreiro dispararía muy flojo una falta desde la frontal.

Como el fútbol es impredecible, cuando casi todos los oviedistas ya firmaban el empate apareció Yeboah para filtrar un buen balón a Mossa. El lateral oviedista fue derribado por Suzuki. Era el segundo penalti para los asturianos y la oportunidad de romper la mala racha a domicilio que acompañaba a los de Anquela desde el comienzo del año.

En esta ocasión fue Aarón el encargado de lanzar la pena máxima. El ilicitano pegó muy mal al esférico, mordido, incluso levantando césped y tierra. El cancerbero local llegó a tocar el esférico, pero nada pudo hacer para evitar que se convirtiera en el 1-2.

De esta manera tan sufrida conseguía el Real Oviedo la primera victoria del año lejos del Tartiere. Tres puntos vitales para sus aspiraciones en la clasificación y, sobre todo, para cargar de moral y ganas a la plantilla y el cuerpo técnico.