El oviedismo merece un milagro

El oviedismo merece un milagro

Los de Anquela, con la misión de ganar al Huesca y esperar resultados

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Miguel Linares (Foto: Álvaro Campo).

Una temporada más en Segunda División echa el cierre (sábado 20:30, Estadio Carlos Tartiere). El Real Oviedo finalizará la temporada regular frente al Huesca con la imperiosa necesidad de vencer para albergar una mínima esperanza de seguir peleando por el playoff.

Los de Anquela, tras la debacle en León, no dependen de sí mismos y necesitan esperar una carambola casi imposible de resultados. Como lo único que está en su mano es ganar, no se aceptaría otro resultado que no fuera la victoria frente a un conjunto ya ascendido.

Para no desvirtuar el objetivo, Juan Antonio Anquela ha apostado por una convocatoria sin concesiones. La victoria es lo único que vale y ese es el mensaje que quiere enviar el preparador oviedista. “Hasta el último minuto del último partido” Un eslogan que mantendrá hasta el pitido final.

Dos sanciones importantes

Si en el Reino de León faltó Christian Fernández, frente a los oscenses lo harán dos piezas básicas del esquema de Anquela: Carlos Hernández y Saúl Berjón. Dos hombres que han sido de lo más destacado de toda la temporada y que se perderán el encuentro más decisivo del año. Su lugar será ocupado por Héctor Verdés y Diego Fabbrini, presumiblemente.

Pese a las ausencias, el preparador oviedista no tiene pensado regalar ni un ápice de relajación. Toca ganar y esperar. Las vacaciones pueden esperar 90 minutos más. Así de sencillo son las cosas hoy para el Real Oviedo.

El resto de partidos no deben existir en la jornada de hoy. De hecho, la presión ha de instalarse en otros campos, en otros vestuarios. Los azules se tienen que limitar a ganar y esperar que los nervios puedan influir en otros futbolistas. ¿Qué tienen que perder los azules? Absolutamente nada.

Tres puntos, una victoria y una pequeña alegría para finalizar el año y permitir que la parroquia azul no cierre la temporada con otro disgusto. Quizá el destino puede tener reservado algo especial para el oviedismo. Quizá haya que esperar. Pero lo mejor es vencer y que no quede “la cara de tonto” de la que hablaba Toché esta semana.