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Tras el bochorno sufrido en Caravaca, el técnico alicantino fue destituido en la reunión que mantuvo el Consejo de Administración del Real Oviedo en la tarde de ayer. La pretemporada se acabó y en el momento decisivo Carrasco no estuvo a la altura dentro ni fuera del campo, lo que provocó el cese antes de que fuera tarde para el conjunto carbayón. Pedro Pascual OVIEDO  Bances, en su comparecencia ante la prensa A las ocho de la tarde se reunía el Consejo del Real Oviedo en las oficinas del club, situadas en los bajos del Carlos Tartiere. La llegada del máximo accionista, Alberto González, poco después de las ocho, abría una reunión de la que salieron menos decisiones de las esperadas. Durante todo el día se comentó que Alberto González dimitiría de sus cargos en el Consejo, algo inútil en un máximo accionista si no se desprende de sus títulos, y se llegó a rumorear la posibilidad de la ansiada salida de Ismael Díaz Galán. Además, claro está, del cese de Lobo Carrasco, cantado desde la finalización del partido en Caravaca. Esta última fue la única decisión que se tomó en este sentido, además de dar a Fermín Álvarez, segundo entrenador, la responsabilidad de hacerse cargo del equipo en lo que queda de fase de ascenso.
El presidente del Real Oviedo, Dámaso Bances, atendía a la prensa al finalizar la reunión para comunicar lo tratado en la misma. Bances anunciaba el fin de una etapa y el comienzo de otra “de aquí a final de temporada con el segundo entrenador, Fermín”. El presidente declaraba ante los medios que “el Consejo no puede ser ajeno al clima creado”, una situación causada por el propio entrenador y que obliga a los miembros del Consejo a tomar una decisión porque “la afición tiene gran influencia en la marcha del club”. El Consejo no comunicó en persona el cese al entrenador, sino que lo hizo “un asesor, y creo que ha entendido los motivos. No quiso hablar ahora porque era un momento duro para él pero espero tener la ocasión de hablar y despedirme de él y agradecerle los servicios prestados, porque es de justicia hacerlo”. Bances entiende que Lobo Carrasco “ha hecho un gran trabajo y se ha portado como un profesional, con una corrección extrema”. Sin entrar a comentar las cantidades que el club deberá pagar para rescindir el contrato, sí comentó el presidente que Carrasco “tenía un contrato hasta el 30 de junio que podía ser prorrogado pero podía ser roto por cualquiera de las partes con unas condiciones pactadas y explicitadas en ese documento”. El principal objetivo del Consejo con su decisión, en palabras de su presidente, es que “buscamos que sea un revulsivo, aunque es algo muy manido”. Sin embargo los miembros del Consejo tienen claro que “el revulsivo es evidente porque hay un distanciamiento de la afición con el técnico”. Una afición a la que el Consejo pide “el apoyo incondicional y masivo” de cara al partido de vuelta ante el Caravaca, que finalmente se jugará el próximo domingo 1 de junio, a partir de las siete de la tarde, en el Carlos Tartiere. El club murciano se ha negado de plano a jugar el sábado, día elegido por los rectores carbayones. Para ese encuentro, el Consejo ha decidido en su reunión de ayer modificar los precios previstos, permitiendo el acceso gratuito a los abonados y niños, con una entrada de 15 euros para público no socio adulto y 10 para sub 25. Además, se repartirán 5.000 invitaciones para los niños en los colegios y se solicitará ayuda al Ayuntamiento para hacer llegar entradas a los jubilados a través de la red de centros sociales del municipio. Bances comentaba al respecto que “hemos pospuesto la recaudación, que podría ser importante” a favor de los aspectos deportivos, lo que provocará que el presupuesto previsto no se va a cumplir en este apartado de entradas en la promoción. El presidente del Club manifestaba que “es más importante que el Tartiere muestre su apoyo incondicional hacia el equipo… No hacia el Consejo”. |