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El conjunto azul se ejercitó ayer en la Ciudad del Fútbol tras la importante victoria frente al Toledo. La expedición ya viaja hoy a tierras extremeñas. Diego Ruiz OVIEDO  La plantilla posa ante Casa Parrondo, donde almorzó (Foto: Real Oviedo). La sesión programada por Pichi Lucas fue suave. No participó en ella Armando Invernón, que se ejercitó aparte con Barreto aquejado de una sobrecarga muscular. En el partidillo final del entrenamiento no estuvo Aulestia, con molestias en la espalda. No parecen problemas capaces de evitar que jueguen ante el Cacereño. La plantilla azul comió en un conocido restaurante asturiano de Madrid, Casa Parrondo. Estaba invitada por el hostelero, que recibió una camiseta del equipo. Por la tarde los futbolistas dispusieron de tiempo libre, antes de regresar a la concentración de Las Rozas que hoy llegará a su fin.
Los oviedistas se entrenarán esta mañana por última vez en la Ciudad del Fútbol. Después emprenderán viaje a Extremadura, donde mañana (16:30 horas) visitarán al Cacereño con el objetivo de mantener la segunda posición conquistada el jueves. "Será un partido complicado ante un rival que, tal y como señalan los últimos resultados, está en alza, además el campo no está en buenas condiciones", comentó Pichi Lucas. De entre los veinte futbolistas que se ha llevado a la concentración, el técnico tendrá dos bajas en Cáceres, las de los sancionados Rubén González y Miguel. El delantero está dolido tras su expulsión en Toledo. "No me gusta hablar de los árbitros, pero se pudo ver desde el primer minuto que iba a ir a por nosotros", afirmó Miguel. "Me tocó a mí en dos jugadas tontas en el centro del campo, presuntamente por tirarme, y a uno le queda una sensación de impotencia bastante importante", señaló el ariete, que encontraba consuelo en que "afortunadamente mi expulsión no repercutió en el resultado". |