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La Real Federación Española de Fútbol ha sancionado al Real Oviedo por la invasión del campo y las bengalas del domingo pasado. Los desperfectos causados por los rivales en las instalaciones municipales pasan desapercibidos. Pedro Parana OVIEDO  Poves y su impotencia son llevados fuera del césped del Tartiere por sus compañeros (Foto: Zureda Press) No es de recibo lo que ocurre en los últimos tiempos en el Carlos Tartiere. Por alguna razón que se escapa a las mentes pensantes, los niños de Oviedo, con el beneplácito de sus padres, han decidido que saltar al césped del Tartiere está permitido. A ellos se unen ciertos zoquetes animados por la ingesta de sustancias que hay que tratar con conocimiento, ya mayores de edad (legal, no mental). Por si fuera poco con estos anormales, el domingo pasado hubo también bengalas y petardos que han llevado, todo ello en conjunto, a que el club reciba una sanción económica de 600 euros, a lo que hay que añadir los desperfectos causados por los futbolistas del Sporting B, que descargaron su incapacidad para puntuar en las puertas del Tartiere. Tuvieron más puntería con las puertas de los vestuarios que con la de Aulestia, y su debilidad (futbolística y mental) la descargaron con lo primero que encontraron. Poves se atrevió a decir que “por romper una puerta parece que somos el demonio”. Afortunadamente, el mismo diario en el que mentía de forma descarada dejaba constancia fotográfica de que no fueron una, sino tres las puertas destrozadas por unos niñatos incapaces de asimilar que perdieron en OVIEDO.
Lo ideal sería que la sanción económica la pagasen los autores del desvarío, pero resulta imposible. Esperemos que esta llamada de atención ayude a evitar este tipo de actos en el futuro. Si el visitante del domingo regresa, lo de las puertas, seguro que se vuelve a repetir. ¿Hará algún comentario al respecto el bloguero gilipollas y acomplejado? Por cierto, la seguridad privada contratada para este partido por el club carbayón no dio ningún resultado. Mirar a la grada con cara de malo no es útil, es patético. |