Real Oviedo - Magazine Oviedista
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| Una salida tardía pero absolutamente necesaria |
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| martes, 27 de mayo de 2008 | |
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El cambio en el banquillo es el paso indispensable para que el Real Oviedo pueda aferrarse a la posibilidad de superar la eliminatoria ante el Caravaca. Pero ésta no puede ni debe ser la última salida en un club que necesita pensar y respirar en azul para retornar a su lugar. Pedro Pascual OVIEDO Toda una temporada para hacer pruebas no fue suficiente para Francisco Lobo Carrasco, un técnico inexperto que llegó al Real Oviedo con la vitola de entrenador mediático pero muchas dudas sobre su capacidad para sacar adelante un proyecto muy complicado, el de un club histórico que precisa con urgencia retornar al fútbol profesional. Carrasco puso en el escaparate todo el envoltorio adecuado para vender el proyecto, pero con el paso de los meses se vio un regalo vacío, pura apariencia. El desastre de Caravaca obligó al Consejo de Administración del Real Oviedo, ante la actitud de los aficionados en Caravaca y las reacciones en Asturias ante tal desastre, a tomar la decisión de destituir a Carrasco. El técnico no sólo naufragó a la hora de plantear el partido de ida de la eliminatoria contra los murcianos, sino que al finalizar el encuentro se enfrentó a los aficionados, lejos de reconocer sus errores y asumir la culpa que le tocaba en un planteamiento erróneo. Su cabezonería le llevó a intentar hacer un partido totalmente inadecuado en el terreno en que se disputaba y ante el rival que había tocado en suerte. Y remató la faena manifestando que le había gustado la segunda parte de los suyos, en la que se encajaron tres goles y se ofreció una imagen lamentable. Posteriormente se supo que el vestuario se rebeló contra las decisiones del técnico, algo que se viene cocinando desde el inicio de la temporada, con una plantilla que no lograba entender los desvaríos de su técnico.
Con la afición, el desaire final fue total, acusando a quienes le increpaban tras el desastre de “El Morao” de antioviedistas y niñatos. Una afición que no hay que recordar como se comportó en los peores momentos del club, en los que Carrasco no sería capaz de situar Oviedo en un mapa. Y unos aficionados que habían cruzado España para presenciar en directo uno de los peores partidos que se puedan imaginar.
Los números taparon a medias la incapacidad del técnico para llevar adelante el proyecto azul. Con un equipo muy superior al resto, un presupuesto que marea al compararlo con el resto de la Tercera y unos medios inigualables, el Oviedo de Carrasco creaba dudas en cuanto a su juego. Un equipo frágil, que concedía muchas ocasiones a los rivales y sólo se imponía apelando a la épica y la raza de sus jugadores. Para contrarrestar las críticas, Carrasco lanzó al aire la existencia de un humo negro que sólo el veía y que buscaba desestabilizar el entorno azul. Convirtió a la prensa en su enemigo y se enzarzó en absurdas disputas con prácticamente todos los medios. Incluso tuvo problemas con algunos aficionados asiduos del Requexón, impidiéndoles moverse libremente por las instalaciones y despreciando regalos. Hasta que se vio en la más absoluta soledad e intentó, sin éxito, cambiar el rumbo. Pero su carácter impedía que los cambios de actitud durasen mucho. El objetivo del equipo, ineludible, era subir a Segunda B, por lo que la larga pretemporada se convirtió en fracaso a las primeras de cambio y la presencia de Carrasco en el banquillo azul, por su mala relación con la mayoría de la plantilla, de la afición, de la prensa… haría imposible la remontada necesaria el próximo domingo en el Tartiere. La decisión del Consejo ha sido la necesaria, aunque debería ir acompañada del director deportivo que trajo al club un entrenador sin experiencia y totalmente inadecuado para el proyecto del Real Oviedo. Aunque también hablamos en este caso de alguien a quien por afición le tiran otros equipos de la región y que no tendrá la decencia de seguir los pasos de su meritorio y salir del Real Oviedo, algo que la afición clama mucho antes de que Carrasco llegase al club. Pero ahí la directiva del conjunto carbayón no parece escuchar los gritos del oviedismo. |
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